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Experimenta el amor en la tercera edad

A los 50 años o más se ha aprendido a amar de verdad, de una manera que trasciende el enamoramiento y la pasión juvenil

El amor en la tercera edad

El amor en la tercera edad Foto: Archivo.

La Razón / Érika Ibargüen Ayub.

00:00 / 12 de julio de 2012

“Mis hijos se casaron y ambos viven en el exterior. A veces me siento muy sola y me gustaría tener una pareja con quien compartir todo lo que estoy viviendo, pero creo que ya es tarde para romances”, comenta Sonia, que a sus 55 años tiene miedo de darle el sí a un admirador que la pretende desde hace dos años.

Muchas veces, la vergüenza y la timidez impiden que una persona mayor de 50 años se anime a experimentar una nueva relación amorosa. ¡Abajo los miedos! El amor no  tiene edad, lo que sucede es que cambia con el pasar de los años. Cuando se es joven el amor es más pasional y más loco, luego se convierte en algo más maduro y sereno. En la tercera edad pasa a ser más de compañía y cuidado, pero no es una regla.

El psicólogo Carlos Velásquez agrega que este sentimiento no se deja de experimentar nunca, no importa la edad. “Los sentimientos no se acaban ni disminuyen al pasar los años, lo que pasa es que la relación se torna más seria”. Después de los 50 años, las personas sienten el mismo amor que sentían a los 40, pero lo manifiestan de forma más pasiva. Esta manifestación se va acentuando año tras año y, aunque no existe una regla, se torna más tranquila en la tercera edad, después de los 60.

El amor es una combinación compleja de sentimientos que involucra cariño, atracción, afinidad de pensamiento e interés. En la tercera edad, el amor se fundamenta sobre todo en la espiritualidad y la entrega. Por eso, el amor en esta etapa se torna menos pasional, pero se enriquece como una relación coloquial. “No importa mucho, por ejemplo, el tener que dormir juntos porque en realidad lo que les interesa es estar cómodos. Puede ser que a alguno de los dos le moleste el calor que genera el cuerpo del otro o el que se mueva mucho durante la noche o los ronquidos”, explica el especialista.

Así, sin siquiera tener que discutirlo, ambos optan por dormir separados, pero cómodos. Y también puede ocurrir lo contrario: que ambos no sientan molestias y que quieran estar juntos en una misma cama.

“Hay que ver las diferentes formas de amor que varían de acuerdo con la edad. Después de los 60, la vida sexual suele disminuir, aunque no hay una regla absoluta al respecto, pero suele suceder. En ese momento  lo que más importa es acompañarse, cuidarse y compartir sus intimidades: sus secretos, preocupaciones o vivencias”, indica el especialista.

“Mis hijos hicieron su vida y pasé mucho tiempo sola. Hace tres años que  decidí hacer mi vida con alguien especial. Tengo mucho cariño por él, lo respeto y quiero que estemos juntos hasta el fin de nuestros días”, relata Roxana (65) que quedó viuda cuando sus hijos aún eran niños.

“En este caso”, expone Velásquez, “la persona busca a alguien que la acompañe y cuide. Pero la relación no se limita sólo a eso, para ella es muy importante el compartir, el saber que hay alguien con quien puede conversar, hacer planes o simplemente salir a dar un paseo”.

La vida sexual entre los 60 o 65 años suele tornarse más pasiva en el entendido de que el varón puede empezar a tener disfunción eréctil y la mujer, perder ciertas características de su sexualidad. “Ya no hay tanto romanticismo ni pasión, pero sí se agranda el sentimiento de preocupación del uno por el otro en cuanto a salud y bienestar”, comenta Velásquez.

La psicóloga Mónica Soliz señala que en la tercera edad la relación está completamente consolidada porque la confianza es plena en todo sentido, ya no existen temores de abandono, infidelidad u otras situaciones que son posibles de sentir en otra etapa más joven de la relación.

“El verdadero amor no se apoya en lo físico, puesto que esta atracción es muy cambiante y depende de muchas variables, algunas externas. En cambio, sí se basa en lo espiritual, donde la relación se da a un nivel más profundo que tiene que ver con los sentimientos y los pensamientos”, agrega Soliz.

Estas parejas han aprendido a compartir, tanto los buenos momentos y recuerdos como las enfermedades, achaques y pérdidas. Todo esto hace que se pueda disfrutar de una nueva etapa en el amor.

Necesidad de compañía

En función de la edad se vive de una u otra forma este sentimiento que es el amor. Sin duda, en la vejez se vive de una manera más serena y mucho más madura. En esta etapa, el amor muestra la necesidad de compañía y cariño que existe en todo corazón.

Un corazón joven

De hecho, el amor tiene la capacidad de rejuvenecer a nivel emocional, puesto que una nueva ilusión se convierte en un motor importante para vivir y disfrutar el presente al máximo. Por eso se dice que la juventud está en el corazón de cada persona.

La sexualidad

La conducta sexual en la tercera edad depende mucho del estado de salud y emocional de la pareja, pero es muy posible. También hay factores culturales y de género que influyen en el sexo entre adultos mayores.

Fuente: Carlos Velásquez y Mónica Soliz psicólogos.

Con datos de: http://www.amoryamistad.org/general/amor-en-la-tercera-edad.php

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