Mía

Jefferson, el perro del Mundial

Un labrador acompañó desde Uruguay a cuatro fanáticos ingleses en su caminata a la Copa de Brasil.

La Razón (Edición Impresa) / Iblin Linarez / La Paz

00:00 / 12 de junio de 2014

Las ganas de conocer el mundo, quién sabe, hicieron que un can labrador deje su natal Uruguay y se fuera ‘a pie’ hasta Brasil. Jefferson Ramsey Moore es el Perro del Mundial 2014 y se ganó ese título sudando la camiseta de Inglaterra. Dejó su casa y a su amo, Nacho, en el Balneario de

Solís en Montevideo. Luego de la extensa caminata, se han reencontrado.Jefferson siguió a cuatro ingleses que se propusieron ir a pie desde Argentina hasta Brasil para ver jugar a su selección en la Copa del Mundo y reunir fondos para la construcción de un pozo de agua en Bahía.

El grupo conformado por Ben Olsen (31), Adam Burns (27), David Bewick (32) y Pete Johnston (30) creó la página de Facebook WalktotheWorldCup (Caminar a la Copa Mundial), en ella contaron su travesía mientras trataban de reunir 20.000 libras esterlinas (unos $us 33.000) y donarlas a la fundación J de V Arts Care. El dinero serviría para la construcción de un pozo en Bahía (noreste de Brasil), lugar en el que la sequía  mató ganado vacuno y afectó a 10 millones de personas.

Los ingleses dejaron sus trabajos en el viejo continente y partieron el 3 de abril para hacer el recorrido en 100 días. Los cuatro cargaban sus cosas en carritos de golf, para evitar el peso de las mochilas y así poder recorrer 1.966 km desde Mendoza, Argentina, hasta Brasil. En su camino por la costa uruguaya, un apestoso compañero se les unió. El olor les hizo pensar que era un perro callejero que buscaba compañía.

Se dieron cuenta que no iba a dejarlos y lo adoptaron al cabo de unas semanas. Incluso le adaptaron una polera de la selección inglesa de 1998 “para que se sienta parte del grupo”, comentó Burns a mía. Luego vino el bautizo y al final decidieron llamarlo Jefferson Ramsey Moore.

El recorrido “fue un reto físico y mental. Tuvimos ampollas, dolor muscular, insolación y días monótonos”, recordó Adam, pero las cosas cambiaron cuando el labrador negro se les unió. “Se la pasaba saltando, moviendo la cola y, con su carácter alegre, levantaba la moral de todos”, aseguró Bewick. Juntos durmieron en estaciones de tren y atravesaron desiertos. “Le ladraba por el camino a las vacas, a las ovejas e incluso a las estatuas de vacas”, contó Burns.

Jefferson recorrió con su nueva pandilla Punta del Este, Punta del Diablo, Cabo Polonio y José Ignacio, completando 600 km en total hasta Brasil. Adam cuenta que fue en Cabo Polonio que casi pierden a Jefferson porque no le permitieron el ingreso al Parque Nacional. “Lo dejamos en la terminal, pero cuando subimos al camión que nos llevaría 8 km hasta el próximo pueblo, Jefferson comenzó a correr y correr detrás de nosotros a través de la arena dura por las dunas. Estaba desesperado por seguir con nosotros. Luego de que Jefferson corrió 8 km convencimos al dueño del hostal donde nos quedaríamos de que lo deje quedarse”.

El perro se robó el corazón de Adam, quien decidió llevárselo a Sidney, donde reside. Pero a los días, la historia dio un vuelco.En Montevideo, Nacho Etchetchury,  el verdadero dueño de Jefferson —que en realidad se llama Negro y tiene seis años— lo buscaba y le parecía extraño que no regresara a casa. Sus amigos le comentaron que vieron a un animal parecido a Negro en la Tv y en algunas notas en internet, relata bolgdejuares.com.br.

 El 4 de junio, Nacho se comunicó con los ingleses por la red y luego de demostrar con fotos que Negro le pertenecía, acordaron que se encontrarían en la puerta del estadio de Porto Alegre, Beira Río, donde se disputarán cuatro partidos de la Copa.

El domingo por la tarde, Nacho y Negro se reencontraron. El can corrió hacia los brazos de su amo en cuanto escuchó su nombre y éste se echó a llorar. “Está impecable. Quizás está mejor que en casa, con una energía increíble”, comentó Etchetchury a El País de Uruguay.En Porto Alegre, gente de la FIFA que con anterioridad se comunicó con los ingleses al enterarse de la historia, los esperó en la puerta del coloso y les dio pases, incluso para Jefferson/Negro, para que conozcan el campus y sus instalaciones.

 “Creo que lo descuidé un poco y el perro me pasó la factura como diciéndome: Si no me cuidás, me voy. Esto es una enseñanza”, reflexionó Etchetchury, quien ahora debe buscar hospedaje para él y para Negro. Luego volverán a Uruguay en bicicleta, con un carro remolcado en el que trasladará a su mascota.

En Brasil, los ingleses se alistan para despedirse de Jefferson. Para Olsen “es una despedida muy emotiva para el más leal de los amigos”.

Con datos de: Brasil.eluniversal.com.mx, www.elpais.com.uy, www.blogdojuares.com.br y la página de Facebook: Walk to the Worl Cup

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