Mía

Joyas hechas de cenizas

El objetivo de estas joyas es conservar la esencia de los mimados de la casa cuando éstos se han ido.

 Joyas hechas de cenizas. Foto: www.blogspot.com.

Joyas hechas de cenizas. Foto: www.blogspot.com.

La Razón / EFE, Washington

00:00 / 27 de diciembre de 2012

Los animalitos fallecidos en Estados Unidos podrán “acompañar” a sus dueños de por vida gracias a una moda en auge que ofrece la posibilidad de convertir las cenizas de perros, gatos y otras mascotas en sortijas y colgantes.

“La joyería de incineración es la mejor manera para que las cenizas de aquellos a quienes queremos permanezcan siempre en nuestro corazón”, explicó Mark Hamilton, joyero y fundador de Psyche Cremation Jewerly, una empresa con sede en Oregón, desde donde elabora reliquias de mascotas para todo el país.

Algo especial 

Para elaborar un colgante, de aproximadamente unos dos centímetros y medio de diámetro, Hamilton comienza mezclando los restos de las mascotas con silicato de boro —un componente de vidrios muy usado, por ejemplo, en instrumentos ópticos— lo que genera multitud de pequeñas burbujas de dióxido de carbono en el interior del cristal. Otra opción es Pet-Gems, una compañía familiar con sede en el estado de Rhode Island, que crea las joyas a partir del mineral de circonio, al que añade una pequeña porción de los restos incinerados de la mascota para obtener gemas de variados colores, desde azul aguamarina hasta naranja melocotón.

“No tengo mucha idea de joyería ni del precio de las piedras preciosas, pero hay una de valor incalculable para mí: mi anillo hecho a partir de las cenizas de Tiger, mi gatito, y Brady, mi conejito”, escribe en la página de Facebook de Pet-Gems la clienta Shelley Schniepp.

“Cada día contemplo mi precioso anillo. Es el homenaje que mi perro Boone se merecía después de 15 años juntos. Gracias”, dice Karin Caroline.

Un colgante en Psyche Cremation Jewelry, la pequeña empresa del artista Mark Hamilton, cuesta entre 70 y 100 dólares, y el proceso de elaboración tarda aproximadamente unas tres semanas, desde que el joyero Hamilton recibe por correo un pequeño recipiente con los restos del animal, hasta que finalmente manda la pieza ya terminada a través de una compañía de mensajería. “Elegí Psyche como nombre para mi negocio porque es el término griego para referirse al alma, a aquel elemento que sigue vivo incluso después de abandonar el cuerpo. Creamos piezas de arte que permiten seguir sintiendo la presencia de los seres queridos una vez fallecidos”, concluye el joyero.

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