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Láser para lesiones de cérvix

Es el tratamiento más moderno  para tratar los primeros daños que causa el virus del papiloma.

 Prueba. En una sala equipada, el doctor Liendo realiza una demostración del uso de láser en un jabón, que emula la superficie del cuello uterino, donde la potencia de la luz va quemando las lesiones. Foto: Pedro Laguna

Prueba. En una sala equipada, el doctor Liendo realiza una demostración del uso de láser en un jabón, que emula la superficie del cuello uterino, donde la potencia de la luz va quemando las lesiones. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre / La Paz

00:00 / 22 de enero de 2015

Lesiones de bajo grado en el cuello uterino, que pueden derivar en cáncer, tienen tratamiento con tecnología de punta. “Cuando detectamos las primeras lesiones en el cuello uterino podemos tratar la parte afectada con láser, que después de seis meses mejora”, explica el ginecólogo y obstetra Gonzalo Liendo, quien usa esta tecnología desde hace dos años.

“En Bolivia las estadísticas demuestran que a diario mueren cinco mujeres por cáncer cérvico uterino, cuyo origen está asociado al Virus del Papiloma Humano, al inicio de la sexualidad a temprana edad, a tener más de cuatro hijos, a infecciones vaginales crónicas y al tabaquismo”, detalla el médico.

Antes de comenzar el tratamiento, se precisa de un diagnóstico acertado para conocer el grado de la lesión. Por ello el médico recomienda, además de practicarse el papanicolau anual, realizar una colposcopía. “Consiste en utilizar un colposcopio (telescopio) que, a diferencia de un ojo humano, permite ver el estado del cuello uterino y todas las lesiones que presenta”, expresa Liendo.

A estos exámenes se añade un cultivo de fluido vaginal que permite determinar la presencia de gérmenes y medicar de manera eficaz. En caso de ser necesario, también se efectúa una biopsia de cérvix. “Los estudios permiten tener un diagnóstico definitivo y saber si es una lesión de bajo grado y tratarla”, afirma el médico, que cuenta con un laboratorio dentro de su clínica para obtener los resultados de manera oportuna.

Cuando una persona adquiere el virus del papiloma no suele manifestar síntomas, en algunos casos salen verrugas en los genitales o en el ano. Durante los estudios, el médico observa la periferia del cuello uterino, que es donde se manifiestan también estos signos. “El virus se contagia a través de relaciones sexuales y tiene más 100 de tipos de cepas, 30 de ellas infectan el tracto inferior. Antes se decía que éste predisponía a la mujer al cáncer y ahora se sabe que el papiloma lleva a la mujer al cáncer. Hay casos en los que las lesiones toman el cuello, han ido al recto y a la vejiga. Este cáncer ya no se puede tratar con esta tecnología, sino precisa a un patólogo y quimioterapia”, añade. 

Para no llegar a estos extremos, el especialista recomienda un control ginecológico riguroso con los equipos apropiados desde que se inicia la vida sexual. “Hay que cambiar el concepto y dejar de creer que solo un papanicolau da toda la información. La idea es hacer controles ginecológicos adecuados para obtener un buen diagnóstico”. 

Una vez identificada la lesión, se aplica la terapia láser, que es una de las más modernas. Consiste en una luz muy potente que quema y extrae el tejido anormal afectado. “No es doloroso, se utiliza anestesia local y el procedimiento se realiza en un ambiente adecuado y en un tiempo corto”, aclara el médico.

Años atrás el procedimiento se realizaba con cauterización en frío (crioterapia), que aún se hace en algunos centros. Sin embargo, ahora la opción más moderna es el láser, ya que el haz de luz proviene de fuentes seguras, que no ofrecen riesgos para el paciente o el médico. “El haz de luz láser es tan preciso que permite tratar un tejido de una forma localizada”, indica el especialista. “El láser también se puede usar para zonas externas del área genital o anal que estén afectadas por verrugas”.

El tratamiento es efectivo siempre y cuando la lesión sea visible a través del colposcopio o un anoscopio.

Láser

Debido a que el haz de luz es tan pequeño y preciso, los médicos pueden tratar tejidos afectados, tanto internos como externos, en forma segura sin peligro de lesionar el área circundante.

Prueba

En una sala equipada, el doctor Liendo realiza una demostración del uso de láser en un jabón, que emula la superficie del cuello uterino, donde la potencia de la luz va quemando las lesiones.

Fuentes: Dr. Gonzalo Liendo, ginecólogo y obstetra (Clínica Liendo, Aspiazu 565, Sopocachi), teléfono 2419898.

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