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‘Ñatitas’, las calaveras que cuidan la casa
‘Ñatitas’, las calaveras que cuidan la casa. Foto: Nicolás Quinteros.
La Razón / Érika Ibargüen Ayub
03:26 / 01 de noviembre de 2012
Cada año, Adela, una awicha de 74 años, enciende velas rojas frente a dos “ñatitas” (cráneos humanos) que asienta en una mesa en su domicilio. “Hago esto cada 8 de noviembre porque ellas me protegen desde hace 12 años. Una cuida que no entren los ladrones a mi casa y la otra se ocupa de que nunca falte nada en mi hogar”.
Una costumbre escalofriante para algunos, es parte de la tradición para otros como Adela, que guarda estos cráneos que le dejaron encargados hace mucho tiempo y cuyos propietarios nunca más volvieron por ellos. “Pongo un mantel blanco sobre una mesa en algún ambiente de mi casa y luego saco a las ‘ñatitas’ de la urna de cristal donde las tengo guardadas el resto del año. Les pongo fruta y muchas flores a su alrededor para agradecerles por lo que hacen por mí”.
Juana, de 76 años, cuenta que su calavera ha evitado que pierda muchas veces una serie de juicios que tiene por resolver y además ahuyentó a la mala suerte en sus negocios. “Cuando viajo y dejo sola mi casa, armo una mesa frente a la puerta de entrada por dentro del departamento y la dejo como guardiana con un poco de agua y galletas para que lo cuide mientras me ausento”.
La tradición
Las “ñatitas” suelen pertenecer a un desconocido y llegar a casa de formas diversas. Ayudan a sus dueños en la educación, salud, amor, viajes, negocio y otros. La condición es cuidarla todo el año, limpiarla, cubrirla con un gorro y otras atenciones.
Cuestión de fe
Si bien es una costumbre muy enraizada, la religión Católica y las iglesias cristianas se oponen rotundamente a esta práctica en que, por ejemplo, las calaveras son azotadas para que aparezcan objetos perdidos.
Humo
El 8 de noviembre se lleva a las ‘ñatitas’ al cementerio para agradecerles por los favores recibidos y se les hace fumar porque se dice que con el humo se van la maldad, la envidia y la enfermedad.
Etiquetas
Todos Santos, ñatitas