Mía

Niños, un sube y baja de emociones

En esta edición, chiquitines entre tres y seis años le cuentan a Mía cómo reaccionar frente a determinados hechos que despiertan en ellos diversos sentimientos.

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen / La Paz

12:00 / 07 de abril de 2016

Alegría, tristeza, inquietud, rabia, apego... son algunas de las emociones que invaden a los niños y no siempre lo manifiestan, o si lo hacen usan sus propias palabras y ciertas actitudes que no son comprendidas por los adultos. La clave es que no repriman nada y si se exceden en sus reacciones, ayudarlos a manejar cada situación.

En esta edición, chiquitines entre tres y seis años le cuentan a Mía cómo reaccionar frente a determinados hechos que despiertan en ellos diversos sentimientos. Pero antes, el psicólogo Carlos Velásquez explica que a esa edad “los pequeños no tienen un filtro emocional, es decir que no racionalizan ni controlan lo que sienten y solo actúan”. Por ejemplo, cuando un niño está enojado puede golpear a alguien o algo, lanzar alguna cosa, dar gritos, tirarse al piso o iniciar un berrinche en plena calle. Lo hace porque no tiene la capacidad de razonar sobre lo que está bien o mal en su conducta. “Para eso están los padres, que deben enseñarle a controlarse y, sin necesidad de inhibir sus manifestaciones, conducirle por el camino de la tolerancia” y hacerle saber también que debe actuar de manera racional, afirma el especialista. En caso de que un niño esté enojado, Velásquez recomienda decirle: “Está bien que hagas conocer tu rabia, pero no por eso puedes romper cosas, ni golpear a nadie, conversemos para ver cómo lo solucionamos”.

Sea cual sea el motivo de la reacción, el menor debe responder a reglas y normas de conducta. El psicoterapeuta Javier Elías comparte el criterio de Velásquez. Ambos coinciden en que los padres deben orientar y corregir a tiempo cualquier mal hábito.

“Las manifestaciones son el resultado de las emociones, cuando éstas se exceden hay que indagar qué otros factores intervienen”, dice Elías.

Así, una acción violenta puede esconder, además de enojo, tristeza o miedo. Como papá es importante que averigües qué le inquieta a tu hijo, así se sentirá protegido y se abrirá a contarte todo lo que le aqueja; recuerda que la confianza es clave.

Una herramienta para descubrir sentimientos es el juego. Puedes darle unos muñecos y esperar o incentivar que inicie una historia para ver qué siente, qué quiere decir y por qué le cuesta hacerlo.

De ese mundo interior hablaron a Mía los invitados especiales para esta edición. Ane y Mathias lloraron un poco en la producción. Ella cuando su globo con helio se fue volando al cielo y él porque ya no quería más fotos. Camila, Maitane, Wara y Matías hicieron “llorar” al equipo de la revista, pues no se cansaron de saltar y posar, su energía era inagotable.

Cuando un niño te expresa su amor...

Muchos padres no saben cómo recibir el amor de sus hijos ni cómo hacerlo sentir amado. Una buena idea es usar el mismo lenguaje: palabras o abrazos. Jamás le digas: ‘deja de molestar o duerme ya’.

Qué son los sentimientos

Son la nominación que se le da a las emociones, las que a la vez son una alteración de tipo psicofisiológico que se presentan en la persona, señala el psicólogo Carlos Velásquez.

Canalizar emociones

No se debe inhibir a los niños cuando quieren expresar algo, pero sí se les debe poner límites y normar algunas conductas para que aprendan, primero a reconocer lo que sienten, y luego a controlar la reacción.

Fuentes: Carlos Velásquez psicólogo y Javier Elías psicoterapeuta. En las fotos: Camila Cuiza, Wara Quispe, Matías Jordán, Mathías Jové, Maitane Ayala y Ane Busto.

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