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Pascua, huevos frescos y divertidos

No es necesario gastar dinero en golosinas. Un huevo pasado puede hacer las delicias de los chicos de la casa.

Personajes. Gorras, una cartera y los huevos duros o pasados sonríen a los comensales. Foto: Pedro Laguna

Personajes. Gorras, una cartera y los huevos duros o pasados sonríen a los comensales. Foto: Pedro Laguna

La Razón / Mabel Franco. / La Paz

00:00 / 28 de marzo de 2013

Sea porque los huevos de chocolate salen muy caros o sea porque tus niños no pueden comer golosinas, lo cierto es que Pascua no tiene por qué depender del comercio. Retornar a los orígenes de esta tradición anglosajona, presente ya en Bolivia, puede resultar entretenido.

Se toma huevos frescos que se pasan por agua (huevos duros). Se enfrían y en la cáscara, con ayuda de marcadores, se pintan en familia diseños plenos de colores. Es posible regalarlos a amigos y parientes: basta con colocarlos en canastas acondicionadas como nido, con ayuda de papel seda cortado en tiritas. Es una forma de compartir entre católicos la fe en que Jesucristo asciende a los cielos, o simplemente ser amable con quienes se estima.

También puedes sorprender a tus hijos en el desayuno del domingo. Coloca en los portahuevos productos a los que habrás pintado caras divertidas.

Personajes

Gorras, una cartera y los huevos duros o pasados sonríen a los comensales. El juego incluye el salero y el pimentero para condimentar el alimento ideal en el desayuno.

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