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Piel con menos arrugas, CARBOXITERAPIA

La técnica que inyecta dióxido de carbono en la piel mejora la irrigación, suaviza arrugas, celulitis y cicatrices, pero además ayuda a eliminar grasas.

Carboxiterapia. Foto: Dreamstime

Carboxiterapia. Foto: Dreamstime

La Razón Digital / Liliana Aguirre F. / La Paz

00:00 / 22 de mayo de 2014

El dióxido de carbono (CO2) es el protagonista de la carboxiterapia. “Este gas se inyecta subcutáneamente para tratamientos de arrugas, celulitis, cicatrices y para la pérdida de grasa localizada”, explica Paolo Sánchez, médico estético.

El proceso consiste en la aplicación de microinyecciones del gas, en la zona a tratar, mediante un aparato diseñado especialmente para este efecto. “El equipo se encarga de controlar el flujo del gas, la dosis administrada y el tiempo.

El gas debe ser medicinal”, precisa el galeno. La duración de una sesión de carboxiterapia suele oscilar entre los 30 y 60 minutos, dependiendo del estado del paciente. “Varía según la persona y su caso”.

De acuerdo con el especialista, “los resultados son rejuvenecimiento de la piel y quema de grasas”.

En cuanto a los riesgos, alerta que para realizar este tratamiento se precisa contar con el equipo adecuado, pues la tecnología de éste garantiza una mayor precisión.

“Existen lugares donde se practica la carboxiterapia sin el equipo de punta, esto puede causar lesiones en la piel”, aclara Sánchez y acota que el gas no se puede aplicar en embarazadas, personas con hipertensión, obesidad, infecciones, heridas y terapias psiquiátricas.

“El cuerpo elimina el dióxido de carbono sin problema, entonces no hay riesgo cuando una persona es sana. El CO2 mejora la irrigación sanguínea, de esta forma no hay riesgos o contraindicaciones”, dice.

El costo del procedimiento varía de acuerdo con el cuadro del paciente, señala el especialista, pero señala que es “asequible”. “El tratamiento no es doloroso, las agujas son pequeñas, no tocan el músculo y no se precisa tener baja médica para realizarlo. Después de la sesión, te reincorporas sin problemas”, enfatiza Sánchez.

Historia

Fue en 1982 cuando se conocieron los beneficios del CO2, producido por las aguas termales. En Francia, un equipo de cardiólogos comenzó a utilizar la terapia para tratar arteriopatías con buenos resultados. En 1953, Jean Baptiste Romuef publicó un trabajo sobre la aplicación subcutánea del CO2 a favor de la estética.

Fuentes: Paolo Sánchez, médico estético (70160285).

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