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Precaución en una primera cita

No bebas alcohol, no hagas bromas subidas de tono y mantén tu celular  prendido por si se te presenta alguna emergencia.

La primera cita. Foto: Internet

La primera cita. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen Ayub / La Pa

00:00 / 11 de abril de 2013

Si tienes una cita por primera vez con alguien que no conoces o viste sólo una vez, seguro sentirás un montón de emociones. Sin embargo, aparte de la fantasía y el romance,  debes tomar recaudos para que no suceda nada desagradable ni inesperado en este encuentro. “Es preferible aceptar un almuerzo, no una cena, decirle a la persona más cercana dónde irás, con quién y a qué hora, y asegurarte de que el lugar sea público y haya mucha gente a tu alrededor”, recomienda la psicóloga Mónica Pabón.

A veces, la ilusión de encontrar el amor puede jugarnos malas pasadas y exponernos a situaciones incómodas y hasta peligrosas. El psicólogo Carlos Velásquez remarca que muchas veces las situaciones no se pueden acomodar a lo que quisiéramos. “Por ejemplo, por lo general las invitaciones se dan en la noche, porque en el día ambas personas trabajan o porque simplemente en este horario la cita es más  privada. Esto se puede manejar aceptando una cena a las 20.00 hasta las 22.00 porque aún circulan muchas personas en la calle”, sugiere.

“Conocí a un muchacho de mi carrera en un congreso nacional, conversamos un poco porque me tocó sentarme a su lado y me invitó a cenar al día siguiente al hotel donde se hospedaba, ya que era del interior. Acudí y me dijo que todo estaba ordenado en su habitación y que podíamos comer allí. Traté de evadirlo pero no pude, así que cenamos y luego de esto trató de propasarse conmigo. Al final salí corriendo de su cuarto”, recuerda Sandra, estudiante de Medicina.

En estos casos, recomienda Pabón, lo mejor es aceptar la comida sólo en el restaurante del lugar donde se hospeda, y vestir de manera sencilla, aun cuando te quieras ver muy bien, porque el solo hecho de llevar algo demasiado provocativo podría ser mal interpretado o usado de excusa por quien te hizo la invitación. 

También dependerá mucho de dónde se haya conocido a esa persona (por teléfono, internet, en el teatro, en una discoteca, una fiesta particular, en la plaza u otro lugar). En lo posible se debe tratar de obtener más datos sobre él. Por ejemplo, si lo conociste en la fiesta de tu amiga, seguramente ella podrá darte algunos datos sobre él. ¿Qué tipo de persona es? ¿Cuánto tiempo lo conoce? ¿Qué comportamiento tiene?  ¿A qué se dedica? Cruzar información te servirá para estar más tranquila en tu cita y saber si te dijo algunas mentiras. Si lo conociste en una discoteca, será más difícil que alguien te hable sobre él, así que tendrás que tomar tus recaudos.

De todos modos, si sabes su nombre, será fácil de rastrearlo con ayuda de internet y las redes sociales. Aunque su perfil no esté abierto al público, podrás saber quiénes son sus amigos y si los datos que te ha dado son correctos.

Otros factores que pueden ayudarte es tener tu celular siempre encendido, no beber alcohol, porque puedes pasarte de la línea de la sobriedad, y no hacer bromas subidas de tono para que quien te invitó no piense que eres una chica fácil de conquistar.

Pabón recomienda, además, estar alerta e indagar más sobre la persona que no conocemos y tratar de corroborar si todo lo que nos dice tiene coherencia.

No todas las citas son riesgosas, suele ocurrir que a veces esta persona termina siendo el amor de tu vida, observa Velásquez. “Inicialmente uno no conoce a la persona cómo es de verdad y, para conocerse el uno al otro, se deben experimentar ciertos síntomas, como es natural: la desconfianza, el temor, la vergüenza y otros”.

Para evitar momentos incómodos es recomendable que en las primeras salidas se incluya a terceras personas y, si esto no es posible, acudir a los lugares más abiertos y concurridos que haya. “Ahí es donde se empieza a ganar confianza para luego lanzarse a una cita más intima y a solas”, dice el psicólogo.

Algo que tampoco se debe olvidar es el cuidado que se debe tener al hablar de uno. “Es preferible no ser un libro abierto en las primeras citas. Trata de hablar muy poco de tus cosas íntimas, mejor busca charla sobre temáticas generales”, sugiere Velásquez.

Prudencia

No seas prudente sólo la primera cita. Por desgracia, hay personas que se ganan nuestra confianza para luego aprovecharse. No pierdas nunca la cabeza.

Gustos

Hazle saber lo que te gusta y lo que no, así sabrá a qué atenerse después de la primer cita.

Fuente: Mónica Pabón y Carlos Velásquez, psicólogos.

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