Mía

Pregúntale a tu amigo gay

Te ayuda con los problemas del corazón. Escríbele a mia@la-razon.com

La Razón / Salvador G

00:00 / 26 de enero de 2012

Leí en Mía el artículo de ‘No sé si soy su novia, amiga o su amante’. Tengo varias dudas al respecto. Conozco a un hombre del que me agrada su personalidad y el trato que me da, pero él no quiere tener una relación estable.  Lo malo es que trabajamos en la misma oficina. La verdad es que yo sí quisiera tener una relación estable. Él me pide que tengamos sexo, pero no estoy segura de dar ese paso. Tengo una educación tradicional, incluso el besar a alguien sin ser mi pareja me cuesta, sufro. El gran temor que tengo es sentir algo más por él. Si fueras tan amable de darme una orientación, te lo agradeceré mucho. Dolores

Analicemos: Él es tu amigo y quiere ser tu amante, pero no tu novio. Tú eres su amiga, quieres ser su novia y no sólo su amante. Querida mía, como dice la canción de Ale Guzmán: “Ten cuidado con el corazón. ¡Alerta!”

Ayer hablaba con una amiga sobre esta situación. Nuestra conclusión fue sencilla: El sexo casual o la relación de “amigovios”, “amigos con derechos”, o como le quieras llamar, funciona sólo en un esquema Player vs. Player, es decir, cuando ambos tienen el carácter y la experiencia suficiente como para jugar con fuego sin quemarse.

Lastimosamente, no en todos los casos se da la condición anterior. Algunas veces es porque creemos que sí podemos jugar con fuego y acabamos quemados; otras, cuando nos metemos al juego porque ya estamos embalados emocionalmente y no podemos evitarlo. O, peor aún, porque el tipo nunca nos dijo que quería algo casual y nos enamoró sólo para llevarnos a la cama, para luego desaparecer con una tonta excusa como: “No estoy listo para salir con alguien”, “Eres una gran persona y no quiero lastimarte”, o “no tengo tiempo para una relación”.

Por la tradicional educación que recibiste, me parece que podrías acabar muy herida si sigues con el juego de tu colega. Muy probablemente sentirías culpa, porque hiciste algo que piensas que no deberías haber hecho. Pero el mayor riesgo es que podrías quedar enamorada de él (si no lo estás ya) y, teniéndolo en la oficina, eso puede ser muy complicado, porque no eres correspondida.

Busca cuidar tu corazón y tu bienestar: ¡Dile, que no! Tener 30 minutos de placer para luego sentirte mal contigo misma por semanas, no me parece buena inversión.

Habla con él. Explícale que no podrías manejar el asunto con la facilidad que él lo hace y que necesitas alejarte un poco para que enfríe el caldero. Aléjate, entonces y, cuando te sientas lista, si es una persona que vale la pena, busca mantener su amistad.

Lastimosamente, las mejores decisiones no siempre son fáciles, pero yo confío en tu fortaleza.

“Tener 30 minutos de placer para luego sentirte mal contigo misma por semanas, no me parece una buena inversión“.

Tu amigo Salvador G

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