Mía

Pregúntale a tu amigo gay

Salvador G te ayuda con los problemas del corazón. Escríbele a mia@la-razon.com

La Razón / Salvador G

00:00 / 13 de septiembre de 2012

En 2009 conocí a alguien por medio del celular, me timbraba como 20 veces al día. Poco a poco nos fuimos mensajeando, hasta que él me pidió mi correo. Así comenzamos a chatear unas dos veces a la semana. Me contó muchas cosas de su vida y yo también. Era mi primer año de facultad y él estaba en tercero medio, le llevo un año. Siempre que hablaba de su colegio él se enojaba. A los meses acepté ir al cine. Esa madrugada me mandó un mensaje diciéndome que estaba en mi colegio, resultó ser el hermano menor de mi enemiga. Yo me enojé por su falta de sinceridad, pero luego me arrepentí de haberle juzgado mal. Él me pidió que salgamos otra vez y yo acepté. Cuando llegué retrasada al cine y lo vi, me di cuenta de que era una gran persona, de sólo verlo me enamoré de él. Al salir me acompañó a casa, nos despedimos y él me dijo que seguiría masajeándome. Fue la primera y última vez que salimos juntos. Luego de eso ya no hablábamos igual, había momentos en que él no respondía o no sabía yo nada de él. Acordamos en salir otra vez pero al poco tiempo él desapareció. Al año siguiente  creía haberlo olvidado del todo, empecé una relación con una persona en la facultad, pero a mitad de año mi antiguo amigo me volvió a buscar y terminé volviendo a hablar con él, pero cuando me preguntó si yo tenía novio y le dije que sí, no volvió a mensajearme más. A mediados de 2011 mi antiguo amigo me volvió a buscar y me dijo que seguiríamos siendo cercanos y que el tiempo que desaparecía era porque tenía muchos problemas. Volvió a esfumarse. Hace dos meses volvió a buscarme y se marchó. Aunque estoy bien con mi novio, no puedo dejar de pensar él, pues creo que siempre regresará. ¿Qué hago?

La confundida

Mi  querida y confundida amiga. Primero, creo que es importante que tomes en cuenta que estás en una relación y, mientras estés con este muchacho, es importante que lo respetes. Si realmente no puedes dejar de pensar en ese “viejo amigo” es porque no estás enamorada de tu novio y, por el bien de los dos, lo mejor será que termines con él para que él busque a una muchacha que lo ame, lo valore y piense en él.

Sin embargo, yo te voy a decir una cosa: Uno cree que el pasto siempre es más verde del otro lado, pero no es así. Muchas veces, aunque tenemos todo a nuestro alrededor para ser felices, somos nosotros mismos quienes nos boicoteamos las relaciones con ideas o terceras personas. Ya luego, cuando perdemos lo que teníamos, nos damos cuenta que cometimos un gran error.

En todo caso, te recomiendo pensar en si realmente vale la pena perder una relación bonita como la que tienes por un tipo que aparece y desaparece. Personalmente, me parece que dejar a tu actual novio sería un error, pero entiendo ese gusto que tenemos por lo prohibido.

Lo que me temo es que hayas idealizado a tu “viejo amigo” y que, si al final en algún momento lleguen a estar juntos, te des cuenta de que no era lo que esperabas.

Sea cual sea la decisión que tomes, no lastimes a tu actual novio. Ves que no tiene la culpa de nada y me daría mucha pena que le rompas el corazón.

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