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¿Puedes ser amiga de tu ex?

Si te haces esta pregunta, la siguiente debe ser, ¿para qué? Esto te mostrará si estás aún enamorada o si realmente estás preparada para una nueva amistad.

 ¿Puedes ser amiga de tu ex? Foto: archivo La Razón

¿Puedes ser amiga de tu ex? Foto: archivo La Razón

La Razón / Érika Ibargüen Ayub y Miguel Vargas / La Paz

00:00 / 20 de diciembre de 2012

“Donde hubo fuego cenizas quedan”, dice Carlos, un oficinista de 32 años a quien su novia le terminó hace poco más de dos meses. “Prefiero evitarla, no creo poder ser su amigo porque siento que aún la quiero y tenerla cerca y no tocarla sería hacerme daño a mi mismo”, asegura el aún enamorado. Renata, secretaria financiera, tiene otra buena razón: su ex la engañó con su mejor amiga y  no quiere volver a verlo jamás.

El que puedas o no ser amiga de tu ex depende mucho de la forma en que cortaron la relación. “Si se lastimaron mucho, si hubo infidelidad, si fue una relación violenta o deshonesta, tendrá que pasar mucho tiempo para curar las heridas y poder entablar una sincera amistad”, asegura el psicólogo Javier Elías.

Su colega, Daniela Leytón, agrega que no es sólo cuestión de tiempo, sino que implica un proceso: “El poder superar el conflicto, perdonar si hubo daño y aceptar una relación amistosa sincera”.

Si ambos rompieron de mutuo acuerdo, ya sea porque el amor se desgastó o deben hacer sus vidas en diferentes ciudades o países u otras razones sanas, no habrá problema de terminar siendo amigos, considera Elías. Claro, quizá no resulten confidentes, por la incomodidad de tocar ciertos puntos íntimos con relación a temas amorosos futuros.

“Muchas personas que en algún momento estuvieron casadas y se divorciaron, tienen una relación mucho más saludable que cuando estaban juntas. Ya sea porque hay hijos en común o no hay más ningún interés sexual de por medio, la amistad sincera puede ser una forma de seguir relacionándose”, dice Elías.

Sin embargo, todo cambia si te planteas tú misma ser amiga de tu ex. “A veces, cuando nos dejan, queremos que esa persona especial permanezca de todas formas en nuestras vidas, pese a quien le pese, por lo que nos mentimos, diciendo que es preferible tenerla como amiga”, agrega el psicólogo Carlos Vargas. Este autoengaño nos hará aún más difícil superar la relación.

Una ruptura amorosa siempre conlleva un proceso de duelo, con todas las etapas que esta situación implica, desde la negación inicial hasta, con el tiempo, un proceso de aceptación, explica Leytón. “Suele pasar que uno de los miembros de la pareja es el que deja de amar mientras el otro sigue amando. Ésta es la razón para tener que atravesar etapas complicadas de tristeza y la búsqueda de respuestas a preguntas imposibles, ante ese alguien que ha desaparecido de nuestras vidas”, comenta la especialista.

Una ruptura amorosa pone sobre la mesa la madurez emocional de los involucrados. “Si el apego vivido no ha llegado a superar los anhelos infantiles, promueve que el proceso de duelo sea más complicado, llegando a extremos autodestructivos y  también nocivos para el otro”, dice Leytón.

Hay exparejas que llegan a escenarios de buen trato, siempre y cuando los términos de la ruptura involucren una comunicación asertiva y se haya superado el estado inicial de enamoramiento. “Es importante que se entienda que el amor involucra el riesgo de amar sabiendo que uno puede dejar de ser amado, es decir, respetar la libertad del otro y sus decisiones”, aclara Leytón.

Por eso, lo más sano ante una ruptura es permitirse un espacio para uno mismo y pasar en solitario todas las etapas de duelo para lograr curarse. “Tratar de establecer una amistad inmediatamente sería un error, pues volverían a conectarse niveles de relación dañinos. Si realmente se desea volver a contar con esa persona como amiga, ambas personas deben haber sanado de la relación, tiempo mediante”, agrega Vargas.

“Estuve casada cinco años y tengo dos hijos, me divorcié hace dos años y veo que ahora mi exesposo es más responsable que antes con nosotros, nos llevamos muy bien y ambos tenemos nuestras nuevas parejas. Aunque no hablamos a fondo sobre nuestras relaciones amorosas, él cuenta con mi apoyo y sé que yo también”, relata Susana, de 34 años y ama de casa.

Aprendemos todas las habilidades para iniciar una relación amorosa, pero poco nos preocupa el terminar con esa relación con amor, sin lastimar, expone Leytón. Por eso, lo mejor es asumir con responsabilidad y madurez el inicio y la ruptura de una relación. Así, siempre estará la posibilidad de, al final, quedar como buenos amigos.

Violencia

Si la relación no ha caído en circulos viciosos de violencia, es posible asumir un proceso de duelo adecuado y con el paso del tiempo llevar una conversación sana y respetuosa con la o el  ex.

Infidencia

No le debes contar a tu ex pareja detalles sobre tu nueva relación porque podríamos herir a la actual por infidencia.

Fuente: Javier Elías, Daniela Leytón y Carlos Vargas, psicólogos

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