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Redes cuida tu corazón

De ese extraño vínculo (por internet) pueden nacer tres peligros que están tipificados como delitos cibernéticos: el sexting, el grooming y el trolling.

Amor por internet.

Amor por internet. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

00:00 / 28 de septiembre de 2017

Conociste a alguien por internet hace algún tiempo y tienes frecuentes citas virtuales, pero nunca presenciales. Ten cuidado... esa persona podría no ser quien tú crees.

“Según una encuesta de AGETIC (Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación), el 37% de la población que usa internet en Bolivia ha conocido a una persona a través de la red, es decir, a alguien que no conoció previamente de forma presencial. De éstas, más de la mitad (el 60%) llegó a conocer físicamente a la persona en cuestión”, dice Eliana Quiroz, ciberactivista y especialista en internet y sociedad.

Esta estadística muestra que es común conocer a alguien virtualmente, algo que puede desembocar en una relación amorosa. “Y aunque todos sabemos sobre la historia de alguien que se casó con una persona que conoció por internet o de gente que hace negocios con personas que no conoce presencialmente, existen algunos peligros en estos contactos, sobre todo si se trata de un menor de edad el que está a este lado de la pantalla y se contacta con un desconocido al otro.

De ese extraño vínculo pueden nacer tres peligros que están tipificados como delitos cibernéticos: el sexting, el grooming y el trolling, dice la teniente Gaby Coca, jefa de la División de Trata y Tráfico de la FELCC (Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen).

El sexting (contracción de sex (sexo) y texting (texto)) se da cuando una persona se toma o toma fotografías con contenido sexual, en especial en pareja. “Cuando esa relación llega a la ruptura, generalmente violenta y con resentimiento, las parejas utilizan esas imágenes y las vinculan con un tema de pornografía”, explica Coca.

Para evitar este tipo de delito, la teniente recomienda no tomarse imágenes que tengan contenido sexual porque pueden ser mal utilizadas, más aún si llega a manos de una persona que se dedica a la pornografía.

El grooming (que significa acicalando), indica Coca, es el acto en que una persona, a través de un perfil falso en las redes sociales, se gana la confianza de un adolescente. El contacto empieza como una relación de amistad y después pasa a algo sentimental. Hasta aquí no hay delito, menos en el Código Penal. Sin embargo, si hay intercambio de imágenes con contenido sexual y, posteriormente, pornográfico, sí es un delito. De todas maneras la recomendación va dirigida a los padres de familia y a los adolescentes para evitar verse en esas tristes situaciones.

“Los padres deben controlar los dispositivos móviles de sus hijos para ver con quiénes se están contactando, qué tipos de mensajes están mandando, de quiénes están recibiendo solicitudes de amistad o qué imágenes están difundiendo”, alerta Coca.

Otra medida es no entregarles dispositivos móviles a edades muy tempranas, bajo la justificación de que quieren controlar a sus hijos, pero resulta que este teléfono celular tiene acceso a internet, aspecto innecesario para un niño de 12 o 13 años.

A los adolescentes aconseja que no reciban solicitudes de amistad de gente que no conocen, que no suban fotografías o imágenes que faciliten su ubicación ni su información personal ni su localización. Es importante que verifiquen constantemente qué tipo de contactos tienen en sus perfiles, que no hagan seguimiento ni se involucren con páginas de internet de las que no conocen su origen.

El trolling (del verbo troll, que significa pescar) es aquella actividad mediante la cual los trolls (gente que publica mensajes provocadores en una comunidad en línea) usan la fotografía de una persona para vincularla a un hecho de violencia, maltrato o pornografía para causar conmoción y rechazo dentro de la comunidad virtual. “Luego, crean un perfil con esa imagen o hackean uno para difundir fotografías y videos con este contenido como si el propietario de la cuenta lo estuviera haciendo”. Para este caso, Coca resalta que lo mejor es no alimentar al troll respondiendo a sus provocaciones.

Así que, a la hora de usar las redes sociales, cuídate y protege a los tuyos, especialmente si eres adolescente, o padre o madre de familia...  tener 1 millón de “amigos” o publicar todo lo que haces podría poner en riesgo tu paz, tu prestigio y hasta tu vida.

Consejos

  1. No entables conversaciones    cibernéticas con personas desconocidas.
  2. No hagas clic en ningún enlace extraño o desconocido.
  3. No des datos personales (domicilio, número de teléfono, lugar de estudio o trabajo, nombres de familiares, etc.) a personas desconocidas.
  4. No compartas en redes sociales estados de ánimo que dejen vulnerabilidades.
  5. Recuerda que se pierde el control de una imagen o video una vez que se lo envía a cualquier persona, sea conocida o no, así que mejor no te tomes esas imágenes subidas de tono o, en caso de hacerlo, ten cuidado que no haya ningún rasgo que se pueda relacionar con tu identidad (rostro, tatuajes).
  6. No accedas a conocer físicamente y a solas a una persona que conociste por internet (lo ideal es no contactar gente desconocida por internet y menos conocerla físicamente, pero es algo que sucede con frecuencia).

Fuentes: Eliana Quiroz (Ciberactivista y especialista en internet y sociedad / [email protected]), Gaby Coca (Jefa de la división de Trata y Tráfico de la Felcc)

Fotos: Internet

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