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¿Reforzamiento? evita la tortura en familia

Trabaja junto a tu niño para que, a medida que vaya creciendo, tenga amor al conocimiento, desa- rrolle la creatividad, adquiera fortaleza cognitiva y aplique una perspectiva a futuro.

Jamás critiques a tu hijo por tener que asistir a estas clases. Foto: Dreamstime

Jamás critiques a tu hijo por tener que asistir a estas clases. Foto: Dreamstime

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen A. / La Paz

06:00 / 20 de junio de 2013

Si tu niño se fue a reforzamiento en alguna materia y ahora debe asistir a clases mientras otros compañeros de curso están en casa descansando, no basta con animarlo a que se esfuerce: es tarea de la familia en pleno el ayudar para que esta situación no se repita.

“El cómo se sienta si le toca reforzar sus conocimientos dependerá de su entorno. Jamás le digas: ‘Sólo los tontos van a esas clases’, pues esto hará que su autoestima baje”, recomienda el psicólogo Alexis Olivares. En lugar de eso puedes decirle: “Aprendiste las lecciones, pero te falta un poco para conocerlas mejor” o “con estos cursos llegarás a ser uno de los primeros porque conocerás más detalles que el resto”.

Para la psicóloga Mónica Soliz, depende mucho de la edad del estudiante que va a reforzamiento para analizar su conducta. “Por ejemplo, puede que un niño de primaria se sienta asustado porque sus compañeros se burlan de él y crea que pertenece al peor grupo del curso”. En cambio, un adolescente puede estar feliz porque no tendrá que quedarse en casa y, aunque deba seguir repasando, podrá ver a sus amigos y compartir con ellos como siempre.

No es malo que los chicos repasen lo que no lograron entender bien, lo malo es que no lo tomen con responsabilidad. “Para esto, es necesario que los padres les presten atención de calidad desde que son pequeños”, sugiere Olivares.

Por ejemplo si tu hijo pequeño te pregunta qué significa “castrar”, o alguna palabra que no conoce, no le digas: “Busca en el diccionario”; lo mejor es que, aunque sepas el significado y si estás en casa, te ofrezcas a buscar la palabra con él, le pidas que te acompañe en el proceso y juntos lean su significado. Así será más interesante.

“Cada persona tiene afinidad por determinada rama”, aclara Olivares. “Si te gustan más los números y no la Literatura, trata de que tu hijo no sea como tú y regálale, por ejemplo, un libro con una lectura que le agrade, como la historia de los dinosaurios o del ajedrez, hasta que se le haga hábito el leer”.

Encuentra la manera de que conozca todas las materias o, por lo menos, de que no se le haga tormentoso tener que soportar las clases de Matemáticas.

Querer saber

Trabaja junto a tu niño para que, a medida que vaya creciendo, tenga amor al conocimiento, desa- rrolle la creatividad, adquiera fortaleza cognitiva y aplique una perspectiva a futuro. Esto se consigue con el ejemplo y trabajando muy junto a él periódicamente.

Motívalo a conocer

No esperes que tu hijo tenga iniciativa para estudiar antes de los diez años. No olvides que a ellos lo que más les importa a esa edad es jugar, así es que tú debes motivarlo para que le interese el aprender más sobre todo lo que aún no sabe. Busca la manera de que el proceso sea divertido para que no parezca un castigo.

Participa con él No se trata de que le digas: “Ven, hagamos tu tarea”, “yo hago esto y tú esto”, porque es él quien debe cumplir ese trabajo. Más bien participa con él, por ejemplo, supervisando lo que escribe, ayudándole a buscar información, enseñándole a dibujar y organizarse.

Fuente: Alexis Olivares y Mónica Soliz, psicólogos

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