Mía

Rincones que vuelven a la vida

Con sus habilidades más una variedad de soportes, lograron transformar los espacios planos y vacíos en sitios acogedores.

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen / La Paz

12:00 / 14 de abril de 2016

El propósito de estas tres artistas es crear ambientes singulares con objetos únicos. Por ello, Audrey Dupleich, Mireya Lema y Mirtha Barravino, conocedoras del arte y el estilo, tomaron el reto de mejorar el aspecto de aquellos lugares poco gratos en casa y convertirlos en favoritos. Incluso, los rincones.

Entonces, consiguieron unos muebles de épocas pasadas y desempolvaron otros para restaurarlos y retocarlos con arte. Su trabajo consiguió que cada pieza, por sí sola, sea una muestra atractiva.

Con sus habilidades más una variedad de soportes, lograron transformar los espacios planos y vacíos en sitios acogedores. “Trabajamos en esto más de un año y conseguimos lo que queríamos: una exposición en la Galería Blanco”, dice Dupleich, quien asegura que la muestra fue pensada para dar una idea de cómo se puede estilizar hasta una esquina.

La creatividad de cada una de las tres autoras se constituye en una sugerencia de decoración para cambiar un lugar ófrico, oscuro, sin vida y sin uso, por uno singular y lleno de vida. “La propuesta son muebles con un acabado diferente al original, pero respetando su forma y época, así los transformamos en arte”, argumenta Mireya Lema.

Los cortes, las texturas y los colores del mobiliario recuperado más los cuadros en óleo y collage hacen la unión perfecta, pues se logra un estilo armónico entre unos y otros.

Increíble. Aquello que podía ir al basurero termina como pieza importante. Espejos desgastados, pero con un marco de madera reciclada y trabajada, dan otra imagen a las paredes claras, dejando resaltar el arte. “Nuestra idea de cambiar los ‘no lugares’ de casa ‘en lugares’ con significado surtió efecto”, afirma Dupleich.

Esos baúles de viaje, tallados en madera y con finas tachas de metal y llenos de compartimentos vuelven a la vida en manos de este trío, para fungir de cómodas o de ornamentos. Otros, los de cuero de vaca, sirven de soporte para unas pinceladas de óleo. ¿Qué tal recuperar el sillón veneciano de la abuela? Ese que con el tapiz raído es buen candidato para ser restaurado con una tela nueva, lo más parecida a la original.

De esta manera, un espacio en la cocina, la sala, el dormitorio o el pasillo, nunca más serán sitios en desuso, sino ambientes que con poca inversión mostrarán belleza. Sin duda, se pueden hacer maravillas con imaginación.

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