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Salva a tu hijo del aplazo en dos meses y 5 pasos

Busca información y ayuda, prioriza las lecciones, dale los recursos que requiera y pide tareas extra, pero no lo esclavices.

Salva a tu hijo del aplazo en dos meses y 5 pasos. Foto: Internet

Salva a tu hijo del aplazo en dos meses y 5 pasos. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen. / La Paz

00:00 / 08 de octubre de 2015

A solo dos meses de concluir el año lectivo es muy probable que ya tengas claro si tu hijo corre el riesgo de aplazarse. Pero, no todo está perdido: con esfuerzo, compromiso y trabajo conjunto es posible salvar el curso, mas recuerda que tu responsabilidad comienza el primer día de clases, momento desde el cual debes hacer seguimiento a su desempeño para evitar contratiempos.

La psicopedagoga Lizeth Martínez aclara que el acompañar a tu hijo en edad escolar no significa que debas sentarte a su lado o hacerle la tarea para asegurarte de que apruebe todas las materias. Acompañarlo es revisar su agenda, en la que suelen escribirse las tareas pendientes, observaciones o llamadas de atención del maestro; ahí apuntan las fechas de exámenes, repasos, controles y trabajos, entre otros deberes. “Para hacer seguimiento del desarrollo académico del niño o joven, es importante que los padres se comuniquen con el profesor una vez al mes o cada dos meses a fin de preguntar cómo está en clases, si participa y cumple. Pero sobre todo, en qué y cómo se lo puede apoyar para mejorar su rendimiento”.

Aunque lo ideal es hacer todo esto desde el principio del año, aún puedes tomar las riendas del asunto. Mía te recomienda seguir esta guía de solo cinco pasos para cumplir tu objetivo:

1. Pide un diagnóstico y ayuda

La psicóloga Mónica Soliz sugiere pedir un informe al asesor de curso, verificar en qué materias necesita apoyo y, si amerita, contratar a un maestro que trabaje en los contenidos que el estudiante requiere. “Busca un profesor que tenga metodología, que sea ordenado y que lo motive. No olvides que si en ocho meses no aprendió algo, es difícil que lo haga en dos. Así que es mejor abordar lo que no domina y no repasar todo lo avanzado ”.

Si estás pensando en ser tú el o la maestra el resultado será negativo. “Está comprobado que los padres son los peores enseñando materias escolares a sus propios hijos. Esto porque tienen la potestad de castigar y, en su desesperación, impotencia o impaciencia, pueden perder los estribos y convertir las lecciones particulares en encuentros terribles, generando mayor resistencia en el niño”, indica Martínez.

2. Prioriza

Ambas profesionales coinciden en la importancia de prestarse las carpetas de alumnos sobresalientes y fotocopiarlas; aunque todas son importantes, aconsejan elegir las lecciones en las que se deberá hacer énfasis. Así, tú, el profesor de apoyo y tu niño trabajarán sobre la misma temática.

3. Busca trabajos extra

Es una buena idea pedirle al maestro del colegio que asigne al estudiante un trabajo extra, sea práctico o de investigación para mejorar su puntuación. En este periodo de salvataje háblale  a tu hijo sobre la responsabilidad que tiene. Dile que el resultado dependerá de él y su esfuerzo, y que tú estás dispuesto a ayudarlo; pregúntale cómo y qué espera al final del ciclo escolar. Ésta es una forma de que tome parte del asunto y asuma la responsabilidad.

4. Organízate

Le debes facilitar el material, textos y espacio adecuado para que se concentre. Es bueno que tenga un escritorio iluminado y una silla cómoda en un ambiente agradable, sin Tv u otras distracciones. Pon un horario de estudio y un lugar fijo. Esto le ayudará a crear orden. Los horarios y buenos hábitos son fundamentales para estudiar. “Los chicos deben aprender a aprovechar el tiempo que tienen para cada actividad”, dice Martínez.

5. No lo esclavices

Es cierto que debes actuar inmediatamente, pero ¡ojo!, no entiendas por inmediatamente el ponerlo a estudiar todo el día y todas las materias, porque lo saturarás. Nada de obligarlo a estar horas metido en los cuadernos o cargar los libros a todas partes, y menos mandarlo a leer o a estudiar a manera de castigo. Esto hará que considere a la lectura una sanción. Acto seguido estará enojado y poco receptivo. “Cuando una persona sigue una rutina de largos periodos de tiempo, su cerebro rechaza la información por agotamiento y necesita oxígeno para continuar su trabajo”, señala Martínez. Entonces, intercala el estudio con actividad deportiva que le guste, por lo menos dos veces a la semana.

Finalmente, pensando a futuro, ajusta tu plan de seguimiento para la gestión escolar que viene. Fíjate si arrastra dudas porque dilucidarlas es la mejor manera de prevenir más complicaciones como las que hoy atraviesa.

  • Realidad

Si tu hijo no tiene el conocimiento adecuado para el nivel que cursa, es mejor que repruebe y aprenda lo que quedó pendiente.

  • Conversa

Habla con él, quizá le pasa algo que no sabes. La motivación y confianza en él traerá buenos resultados.

  • Dificultad

Enséñale y aliéntalo a responder en situaciones difíciles. Muéstrale que el problema es un reto.

Fuente: Lizeth Martínez (psicopedagoga) y Mónica Soliz (psicóloga) 

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