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Salvado, el mejor amigo del intestino

Controlar el colesterol, superar el estreñimiento y mejorar la digestión en sí, puede lograrse gracias a los beneficios del salvado de granos como el trigo y la avena.

Salvado de trigo

Salvado de trigo Foto: Archivo.

La Razón / Iblin Linarez.

00:00 / 03 de mayo de 2012

El salvado no es más que  la cáscara exterior de estos granos que constan de varias capas que ayudan a proteger a las otras dos partes del cereal de la luz del sol, plagas, agua y enfermedades. La fibra está  constituida de 40% de celulosa, hemicelulosa y lignina, lo que le da esa consistencia dura. Tiene además una gran cantidad de potasio, magnesio, fósforo, zinc, ácido fólico y las vitaminas E, B3 y B6.

Entre los alimentos que contienen una buena cantidad de fibra se encuentran las verduras, legumbres, frutas, aceitunas y cereales integrales.

Según explica la dietista y nutricionista Aideé Fernández, se recomienda que un adulto promedio debería consumir al menos 25 gramos de fibra al día para reducir el riesgo de padecer enfermedades como colesterol alto, diabetes, triglicéridos altos, etc. Todos los cereales integrales son ricos en fibra y desde hace tiempo se conocen los beneficios que tiene la fibra para el intestino y el corazón.

Beneficios

El salvado de trigo actúa dentro del organismo de la siguiente manera: retiene agua, aumenta el volumen y peso de las heces, aumenta la velocidad del tránsito por el intestino y, finalmente, retiene y elimina las sustancias irritantes, tóxicas, cancerígenas, el colesterol y las sales biliares del intestino.  

El salvado de avena posee una gran cantidad de proteínas, carbohidratos y grasas,  minerales: fósforo, potasio, magnesio y vitamina B1. En cuanto a los beneficios, reduce el riesgo de enfermedades como hemorroides, ayuda en planes de reducción de peso, sus minerales y vitaminas son buenos para el sistema nervioso y controla el estreñimiento. Se puede encontrar el salvado en panes, fideos o harinas, productos que se consumen a diario en la mesa. El salvado puede servir para preparar galletas, queques o panes reemplazando una parte de harina blanca para obtener un producto integral y alto en fibra.

Historia

Aunque el salvado siempre existió, la fibra es reconocida desde 1953. En 1969, el Dr. Burkitt estableció una posible relación entre una dieta rica en fibra y no sufrir cáncer ni enfermedades cardiovasculares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo de 27 a 40 gramos al día y el Instituto Nacional de Cáncer (NCI , por sus siglas en inglés) considera óptimo de 20 a 30 gramos para la prevención de cáncer de colon.

Si bien la fibra es muy benéfica, se debe tener cuidado con exagerar con el consumo del salvado porque la ingesta de grandes cantidades tiene efectos perjudiciales. Así, se puede disminuir la absorción de ciertos nutrientes como el calcio, el zinc y el hierro, por ello nada con exceso es bueno. Actualmente se encuentra salvado listo para colocar a jugos, leche y hasta incluso agua. Los más  requeridos son los de avena y trigo.

Fuentes: Aideé Fernández, dietista y nutricionista y el portal sabormediterraneo.com.

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