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Vitamina C, una aliada contra el escorbuto

La avitaminosis puede causar resequedad en la piel, el cabello, los labios y ojos. ¡Combátela!

Vitamina C, una aliada contra el escorbuto. Foto: Internet

Vitamina C, una aliada contra el escorbuto. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen / La Paz

00:00 / 08 de octubre de 2015

Ahora tienes una razón más para cuidar tu alimentación y ser amigo de la vitamina C, la cual la encuentras en las frutas, en especial en las cítricas como naranjas y mandarinas. La ausencia de vitamina C (ácido ascórbico) en tu cuerpo puede provocar escorbuto, una enfermedad que se manifiesta con una sensación de debilidad general, anemia, gingivitis y hemorragias cutáneas, entre otras señales.

El dermatólogo Johnny de la Riva Guzmán advierte que “la carencia de este componente en el cuerpo humano provoca no solo manifestaciones cutáneas y mucosas como pequeñas hemorragias, sino también piel de gallina, sequedad en la comisura de los labios, pérdida de brillo en el cabello, ojos rojos y síntomas que además aparecen acompañados de problemas neurológicos”.

El oftalmólogo Édgar Tardío señala que el escorbuto puede presentarse desde temprana edad. “Es una avitaminosis (falta o escasez de una o varias vitaminas) y puede afectar a los pequeños que denuncian sus molestias, sobre todo en las etapas iniciales de escolaridad”. La avitaminosis genera la incapacidad de lograr una visión óptima al 100% y por lo general está asociada a factores ambientales como la altura, sequedad en el ambiente y radiación, disfunciones que se muestran como enrojecimiento en los ojos, inflamación, sequedad, picazón, etc.

El escorbuto se diagnostica en función de los síntomas. “Una persona que por meses ha llevado una dieta baja en vitamina C, puede presentar hemorragia en las encías y debajo de la piel, concretamente en los folículos del pelo que aparecen como hematomas, además de dolor en las articulaciones al hacer algún movimiento, pérdida de apetito e irritabilidad, deficiente crecimiento óseo. No es todo, la piel comienza a resecarse y aparece algo así como una caspa”, advierte el dermatólogo.

El remedio a todos estos males es la ingesta de vitamina C. De la Riva indica que el consumo debe ser diario. Los adultos debieran consumir por lo menos 100 miligramos diarios, equivalentes a cinco naranjas, y 60 miligramos los niños,  tres naranjas.

“Sin embargo, consumir más de esa medida no hace daño, a no ser que se exagere con más del doble. Ésta es la única vitamina que no produce hipervitaminosis y que es hidrosoluble (se disuelve con el líquido, por tanto el cuerpo elimina fácilmente aquella que resulta sobrante).

Entre otras formas de cuidado para los ojos y la piel están, como sugiere Tardío, protegerse con gafas con factor ultravioleta y con sombreros que eviten la directa radiación a la córnea.

En la página www.nutri-facts.org, se lee que el suministro de vitamina C ayuda a generar colágeno, importante proteína para la piel, los cartílagos, tendones, ligamentos y vasos sanguíneos. Así que no olvides incluir un vaso de jugo en tu menú diario, tu cuerpo te lo agradecerá.

  • Efectos

Los ojos enrojecidos, sequedad en la comisura de los labios, pérdida de brillo en el cabello y picazón en la piel son características de climas secos, donde la radiación es intensa.

 Fuente: Édgar Tardío (oftalmólogo) y Johnny de la Riva Guzmán (dermatólogo). Con datos de: www.nutrifacts.org. Fotos. Archivo e internet.

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