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El amor acabó... ¿y ahora?

Las señales de alerta están marcadas —según la psicóloga Tatiana Jáuregui— por la monotonía, costumbre, hábitos disfuncionales, estancamiento personal y situaciones no resueltas.

Cuando el amor se acaba.

Cuando el amor se acaba. Foto: vix.com

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

00:00 / 10 de agosto de 2017

Ya no hay la misma pasión ni el agrado cuando están juntos. Su relación se convirtió en peleas constantes y desacuerdos, o peor aún, la indiferencia reina cuando se trata de compartir penas y alegrías. Entonces, deberían replantearse si continúan o no en ella... Quizá el amor que sentían terminó por extinguirse y solo queda la rutina.

Las señales de alerta están marcadas —según la psicóloga Tatiana Jáuregui— por la monotonía, costumbre, hábitos disfuncionales, estancamiento personal y situaciones no resueltas que indican que la relación ya no es por gusto de querer compartir con el otro, sino que se ha transformado en una situación de obligación, de tener que compartir con el otro.

Otro indicio de que murió el amor es que tras haber intentado, varias veces, soluciones a los problemas ninguna de ellas funciona ni mejora la relación. Es entonces cuando el desaliento va ganando terreno y uno o los dos ya no desean estar juntos, y las ganas de romper el nexo se agrandan. “Inclusive puede haber violencia, sea está verbal o física, o encubierta emocionalmente, dice el  psicólogo Juan José Vargas.

Ante esas señales surge la pregunta: ¿Qué hacer? No es fácil pero lo más saludable es cortar la relación.  Y esto es una decisión que se debe tomar tras un sesudo análisis y con el corazón en la mano. Una vez decidido se debe hablar de forma tranquila y directa con la pareja. Es importante estar dispuestos a afrontar los efectos que la decisión de terminar conllevan, afirma Vargas.

Después de haber elegido el camino, el psicólogo sugiere prepararse mental y emocionalmente para actuar y dar el siguiente paso que es separarse, para luego comenzar solo o sola a trabajar en la reconstrucción de uno mismo. “Romper una relación es doloroso, bajo la circunstancia que sea, y requiere hacer un duelo que difiere en el tiempo según la persona”.

Nada de presiones, tampoco escapes al dolor y al cambio, porque una vez superado ese trance, cada quien está listo para nuevos objetivos. Así que calma... el mundo no se acaba cuando el amor sí.

Señales de Alerta

Es más la ausencia que la presencia. Al inicio de la relación y en el transcurso de la misma se extrañaban cuando no estaban juntos pero ahora la ausencia es notoria, cada quién en lo suyo y casi son dos extraños.

No hay tiempo para estar juntos.  En realidad no hay interés, por lo que las excusas son el pan de cada día. Ni tú ni tu pareja se incluyen en los planes, y las actividades personales priman por sobre la que fue “nuestra” agenda.

Ya no existen demostraciones de afecto: si ya no se abrazan como antes, los besos van y vienen, con suerte, por emoticones, y ni hablan de la intimidad, entonces da por muerto el amor.

Dormir juntos ya no es un sueño, sino una pesadilla: cada uno quiere su lado de la cama, pelean por las cobijas, y les fastidia hasta la respiración del otro.

Ya no es tu primer pensamiento, sientes que es preferible contarle tus cosas a algún amigo o amiga, o persona conocida.

Fuentes: Tatiana Jáuregui (psicóloga / [email protected]), Juan José Vargas (psicólogo / [email protected])

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