Mía

armonía y paz interior - Aikido

Este arte marcial defensivo utiliza la fuerza del adversario en su contra y promueve la convivencia pacífica

Mente y cuerpo

Mente y cuerpo Foto: Archivo.

La Razón / Érika Ibargüen.

00:00 / 26 de abril de 2012

La unidad, la armonía y la paz interior son la esencia del aikido, arte marcial que no sólo permite la defensa personal, sino el dominio del cuerpo. Se caracteriza porque con ella se puede aprovechar la fuerza del oponente para  redirigir los movimientos de tal manera que se eviten los daños letales, explica el instructor Miguel Condori.

“La idea no es someter al otro en este arte, sino más bien superarse y lograr mejorar la humanidad. Es un arte de no conflicto, de no resistencia, ésa es la esencia”, asegura.

Es importante recalcar que para aprender  aikido se necesitan varios años. Con paciencia y constancia se pueden conseguir buenos resultados. Es la práctica real de la no violencia y se enseña a desarrollar el control.

Uno de los principios más importantes de esta disciplina es el que sostiene que la mente y el cuerpo son uno, asegura Condori. Cuando el individuo actúa teniéndolo en cuenta, desarrolla gran poder. Ya que los movimientos del aikido son de naturaleza circular, requiriéndose flexibilidad y equilibrio, no existe ninguna necesidad de entrar en conflicto con la fuerza del oponente.

Al acompañar el ataque mediante dichos movimientos, es posible tomar control de la fuerza que emplea el atacante y redirigirla en forma segura y efectiva.

Además la práctica también incluye el aprendizaje de caídas, las cuales constituyen una forma de defensa en sí mismas.

Como las técnicas de aikido no combinan fuerza contra fuerza, no es necesario ser particularmente fuerte para comenzar a practicarlo.

Asimismo, dichas técnicas son de naturaleza defensiva, por lo que no se requiere de una personalidad agresiva. No obstante ello, mediante la práctica, se hace que la persona se convierta en alguien fuerte y desarrolle mayor seguridad y potencia en sus movimientos.

Ya que el aikido se practica de a dos, da la posibilidad de  aprender del otro, al mismo tiempo que el adversario te ayuda a aprender de ti mismo, asegura el instructor.

Esta apertura mental que caracteriza al ejercicio es la que crea un clima sumamente sano en el dojo, el lugar de práctica.

En síntesis, este arte marcial resulta muy bueno para el cuerpo, la mente y el corazón. Se dice que no es correcto pensar que el aikido cambia a la gente, porque es la gente la que puede cambiarse a sí misma a través de esta habilidad que, además, es muy divertida.

Arte marcial

Puede ser practicado por hombres y mujeres de diferentes edades. Lo recomendable es hacerlo unas tres veces por semana.

Beneficios

Por sus movimientos en la práctica, es muy saludable: corrige los problemas, elimina tensiones y ayuda a conseguir una respiración correcta.

Niveles

El sistema de kyū (grado) va de mayor a menor. Los iniciados llevan cinturón blanco, hasta que adquieren nivel suficiente para demostrar sus habilidades y acceden al primer nivel (quinto kyū).

Fuente: Miguel Condori, instructor de aikido de Prana. Con datos de: www.bolivia.com/noticias/autonoticias/DetalleNoticia31561.asp.    

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