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¿Te avergüenza ser virgen a tu edad?

Si tú crees que no ha llegado el momento de practicar sexo, no debes sentirte mal. Eres dueña de tu cuerpo.

¿Te avergüenza ser virgen a tu edad? Foto: Dreamstime

¿Te avergüenza ser virgen a tu edad? Foto: Dreamstime

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen y Miguel Vargas / La Paz

00:07 / 06 de febrero de 2014

¿Mantener tu virginidad a cierta edad te abochorna? Puede que te haga sentir incómoda, que creas que te falta experiencia y hasta llegues a sentir miedo de no hallar a la persona ideal para tener sexo. ¡No te preocupes! solo espera a que ocurra en el momento adecuado y con la persona correcta. El tiempo no debe ser un factor de presión.  

Si bien la virginidad era considerada una virtud en los tiempos de las abuelas y hasta de nuestras mamás, queda claro que actualmente ya no lo es. Perderla se convirtió en un eslabón más de nuestro crecimiento.

En el pasado, llegar virgen al matrimonio era lo más importante para tener una relación de pareja. Hoy, para darle el “sí” a quien te pide matrimonio, no es necesario. Es más, mucha gente cree que, para casarse, la mujer debe saber complacer sexualmente a su hombre y viceversa. Y esto solo se logra con la experiencia.

De acuerdo con el portal Waiting Till Marriage, uno de cada 30 estadounidenses espera hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales, esto representa 10 millones de personas, de las cuales el 60% son mujeres y el 40% hombres, según publica la web ar.mujer.yahoo.com.

En el mismo artículo, la experta en relaciones amorosas April Masini —que aconseja a parejas y solteros diariamente desde su portal Ask April— explica al portal Yahoo! Mujer que a menudo recibe consultas de mujeres vírgenes y de hombres castos. “Por lo general, el tema que les preocupa no es si mantener o no su virginidad, sino el temor a ser incompatibles con alguien con quien les gustaría salir, o con quien ya salen”.

El psicoanalista boliviano Hugo Yapur señala que el tema de la virginidad debe ser enfocado desde una perspectiva social ligada también a la edad de la persona. “Se trata más de un mandato, una orden familiar y social que obliga a manejar este tema con pinzas”.

Yapur explica que la virginidad es un constructo mental, pues esta palabra metafóricamente hace mención a la pureza del cuerpo. Físicamente hablando, tiene que ver con la rasgadura del himen, un tejido fino que cubre parcial o totalmente la abertura cervical de la mujer. “En otros tiempos, los caballeros se sentían afortunados por ser los primeros en rasgar esta parte en la mujer que, como consecuencia, tenía un sangrado”.

Sin embargo, esta rasgadura también puede suceder con el uso de tampones, de un espéculo, por practicar algún deporte, montar a caballo o con un tacto exploratorio vaginal. “En realidad, la virginidad es no tener contacto sexual, que no haya penetración”, argumenta.

La especialista en sexualidad Marynés Salazar señala que desde la década de 1960, las mujeres han luchado para no ser juzgadas por la tenencia de un himen, sino por su valor integral. “La virginidad no es un regalo que se le debe entregar a otra persona, (decidir cuándo terminar con ella) es una decisión personal. Aquellas que se sientan abochornadas por mantenerla o no, deben tener en cuenta que el cuerpo de cada persona es su territorio y cada quien decide cómo, cuándo y con quién compartirlo”.

“A veces la familia, la religión, las amistades y otros ámbitos sociales nos envían mensajes contradictorios. Mientras unos nos piden que guardemos nuestro cuerpo, otros quieren que demos rienda suelta a los instintos. Desees mantenerte virgen o no, debe ser una decisión sobre ti misma y de ninguna forma debe responder a contentar a otros”, agrega la psicóloga Susana Cortez.

Si tus amigas se burlan de tu virginidad, debes hacerles saber que es un tema íntimo que no les compete. “La decisión sobre tu cuerpo es solo tuya. Ahora, si te mantienes casta por motivos ajenos a tu voluntad, es importante que consultes a un especialista, pues suele ocurrir que mientras nos vamos poniendo mayores, más conflictos nos trae la castidad: suelen aparecer dudas sobre si seremos capaces de brindar satisfacción o de sentirla. El miedo es nuestro peor enemigo, no dejemos que defina nuestras vidas”, agrega Cortez.

Presiones

Las y los adolescentes suelen recibir fuertes presiones de sus grupos de amigos para perder la virginidad. Por eso es muy importante hablar con los hijos de este tema lo antes posible para que la decisión sea solo suya. El sexo nunca debe utilizarse para probar nada a nadie.

Valores

La sociedad y los medios de comunicación suelen privilegiar y elogiar a quienes tienen más parejas y disfrutan visiblemente de la sexualidad. Esto hace que quienes no tengan una vida muy activa en este sentido, muchas veces se sientan avergonzados y juzgados.

Reivindicación  

Desde hace cinco años que han surgido grupos juveniles que reivindican la virginidad, quitándole la carga eclesial y usando símbolos (por ejemplo, anillos) que simbolizan castidad. El cambio radica en que no se muestra como un regalo para los demás, sino como una decisión personal.

Dreamstime. Fuentes: Marynés Salazar especialista en sexualidad y psicóloga clínica Hugo Yapur psicoanalista y Susana Cortez psicóloga.   

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