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El orden del nacimiento influye en la personalidad

La relación que cada hijo tiene con sus padres marca una forma de relacionarse con el mundo, asegura Patricio Asenjo, especialista y facilitador  en Constelaciones familiares sistémicas.

El orden de nacimiento entre hermanos y la personalidad.

El orden de nacimiento entre hermanos y la personalidad. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

08:17 / 18 de abril de 2018

Si tiendes a ser mandón o planificador, o relajado y despreocupado puede que no sea totalmente responsabilidad tuya... Tal vez, el lugar que ocupas entre tus hermanos tiene que ver con tu personalidad y con los roles que desempeñas en tu familia.

La posición que ocupa una persona dentro de un grupo familiar influye, igual que el trato y las responsabilidades que los padres o parientes le asignan, esto según el carácter que muestra. También incide la forma de educar de los progenitores, afirma el psicólogo Juan José Vargas. “Por ejemplo, en muchos casos, el trato al hijo único es preferencial, por lo que parte de su personalidad podría ser ególatra”, expresa.

Otra situación que pesa en el temperamento del hijo es la edad de los padres. “Si ellos son mayores y llega un niño o niña, seguro serán más tolerantes, sea por la experiencia o el cansancio de la crianza de los otros hijos. Sin embargo, el menor será más demandante”, resalta el experto.

La relación que cada hijo tiene con sus padres marca una forma de relacionarse con el mundo, asegura Patricio Asenjo, especialista y facilitador  en Constelaciones familiares sistémicas. En el caso del primer hijo, dice, éste recibe la atención completa de ambos padres. Cuando nace el segundo tiene que conquistar la mitad de la atención que recibía, por lo tanto tiene la sensación de que va a perder algo con el nacimiento de su hermano. Entonces, se pone irritable y, sin saber, llama la atención con comportamientos ajenos a su forma de ser.

La personalidad de los hermanos también está sujeta a variables y combinación de situaciones, apunta Vargas. “Si el mayor ha sido presionado por padres rígidos, puede que sea también estricto, lleno de reglas y poco tolerante con el que sigue”, indica.

Respecto al hermano del medio, si los padres y el hermano mayor lo controlan, no es raro que escape del mando y sea desordenado, impulsivo y que incluso presente problemas de conducta. El otro extremo es que —como se dice—, sea el “hermano sándwich”, a quien se le da poca atención.

Sin duda, desde la psicología y lo sistémico, el menor puede ser el más aventajado, ya que los padres, ocupados con los temas de los otros hermanos, pueden ser más permisivos y compensar ciertas ausencias con mimos, lo cual hace que el chiquitín, siempre pequeño para ellos, tenga un carácter relajado, apunta Vargas.

Cual fuera el carácter que tengan, lo importante para la armonía y buena convivencia es el orden y el respeto; “tal como entre padres e hijos hay una jerarquía en el sentido de que los primeros llegaron antes, también la hay entre hermanos, aunque entre ellos ésta sea más horizontal”, explica Asenjo. De ahí que el mayor es respetado y el menor, cuidado.

Trato

❍ No hacer preferencias por ninguno en particular.

❍ Nunca compararlos con los otros hermanos.

❍ Mantener las reglas y los límites para todos los hijos.

❍ Asignar responsabilidad de acuerdo con la edad de los hermanos.

❍ Inculcar el principio de igualdad de derechos y también de obligaciones.

❍ Promover la colaboración y participación de todos en los quehaceres de la casa.

❍ Evitar alianzas y coaliciones entre miembros.

Fuentes: Juan josé Vargas (psicólogo clínico), Patricio Asenjo (constelaciones familiares).

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