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Viejos son los trapos, la vejez es la nueva libertad

A mayor edad, se tiene más tiempo libre y se puede hacer con él lo que se quiera, sin tener ningún miedo a romper con las convenciones sociales. De hecho, la vejez debería ser un momento para permitirse lo que uno realmente tiene ganas de hacer.

Libertad en la vejez.

Libertad en la vejez. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / DPA

11:14 / 17 de julio de 2018

En muchas ocasiones se escucha decir a los más jóvenes: “Lo haré cuando esté jubilado”. ¿Pero cuántos de ellos cumplen luego con su promesa? Sin embargo, este postulado encierra una muy buena idea. Y es que con la jubilación comienza una etapa de la vida que tiene mucho para disfrutar.

También es cierto que son los jóvenes los que suelen asociar la vejez con enfermedades y limitaciones. Pero esta imagen ya está algo caduca. La vejez también conlleva ciertas libertades que conviene analizar de cerca.

A mayor edad, se tiene más tiempo libre y se puede hacer con él lo que se quiera, sin tener ningún miedo a romper con las convenciones sociales. De hecho, la vejez debería ser un momento para permitirse lo que uno realmente tiene ganas de hacer. Incluso es un buen momento para probar algo nuevo o cumplir con un sueño largamente anhelado.

Si acabas de jubilarte o estás por hacerlo, puede que tener más tiempo libre que antes te angustie al principio. Al dejar de trabajar, a uno le faltan las rutinas de antaño, la gente conocida del trabajo y el reconocimiento profesional. Pero es un nuevo comienzo, es enriquecedor e importante no tomarse demasiado en serio las cosas, dejarse sorprender por la vida y estar abierto a las novedades.

Jubilarse. Es una etapa de descubrimientos, ya que es cuanto más puede una persona liberarse de las rutinas y patrones habituales, y cuanto más curiosidad despliegas ante las nuevas posibilidades, más emocionante puede ser la nueva etapa.

Actividades. Ya sea ir a bailar, hacer un curso de cata de vino y cerveza o viajar: la idea es hacer todo lo que la salud aún permita, de manera consciente y, por supuesto, contemplando los posibles riesgos.

Decir ‘no’. Si tienes alguna idea algo osada en mente ¡llévala a cabo! Pero, también aprende a decir “no”, como por ejemplo cuando necesitas más tiempo para ti o no tienes ganas de participar en alguna actividad.

Actitud. Quien tiene una actitud positiva ante la vejez y la comprende como una nueva libertad se hace un gran favor. Los estudios han demostrado que las personas que tienen pensamientos positivos acerca de la vejez envejecen mejor.

Compartir. Para sentirse bien, es importante practicar distintas actividades y comprometerse con las cosas. Los ancianos suelen sentirse mejor cuando están activos, hacen cosas y tienen la sensación de ser necesarios.

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