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No cargues a tu hijo de actividades

EDUCACIÓN

Muchos quehaceres extra pueden resultarle estresante y afectar la relación con la familia

Muchos quehaceres extra pueden resultarle estresante y afectar la relación con la familia Foto: Archivo

La Razón / Jorge Soruco

00:00 / 19 de enero de 2012

Muchos quehaceres extra pueden resultarle estresante y afectar la relación con la familia

La escuela de fútbol de lunes a viernes a las 15.00, el Conservatorio a las 16.30 y las clases de inglés a las 18.00... Cuando acaba el horario escolar, a varios niños les queda aún una larga jornada de obligaciones por delante. Esto puede causarles estrés, al privarles de su esencial tiempo de ocio.

En la misma proporción en que se incrementa la oferta de cursos y talleres para niños, se reduce el tiempo libre que muchos pequeños deberían tener cada día para jugar, leer o para estar con amigos y familia.

Esto puede dar como resultado a un niño malhumorado, que descansa poco o cuyo rendimiento escolar disminuye. Incluso el pequeño puede llegar a resentirse con los padres por imponerle ese horario.

“No conviene que el niño salga de clases para ir a más clases o que pase todo su tiempo ocupado. Necesita tener un espacio para relajarse”, asegura la terapeuta Elizabeth Ordóñez.

Para la psicóloga Ingrid Barrientos, los refuerzos al currículo escolar no debe ocupar mucho tiempo o si lo    hace, por diversas razones, debe alivianarse con juegos y otras actividades lúdicas.

El psicólogo Carlos   Velásquez, por su parte, advierte que las actividades deben satisfacer las necesidades del niño y no la de los padres. Es decir, que mejoren la vida del menor y no sean sólo para mantener ocupado al hijo durante el día.

Para ello, la psicóloga Mónica Quitón recomienda buscar disciplinas que ayuden a una educación más integral. “Actividades artísticas son ideales, ya que cubren un área a la que los colegios no suelen darle mucha importancia”.

Los padres deben recordar que es importante lograr que los niños vayan con ilusión a estas clases, con entusiasmo, sin sentirse presionados para evitar problemas de comportamiento y rendimiento.

Presión paterna

Hay que evitar elegir actividades sólo porque a los padres les hubieran gustado hacer. Que el niño no se vea forzado a cumplir los sueños o expectativas de los adultos.

No siempre lo que le gusta al progenitor emociona a sus retoños y forzarlos puede derivar en conflictos familiares.

Socialización

Una gran ventaja de las actividades extraescolares es la posibilidad de formar amistades con gente de diferente edad y condición social, algo que en el colegio no suele suceder.

Fuentes: Elizabeth Ordóñez, terapeuta familiar; Ingrid Barrientos, Mónica Quitón y Carlos Velásquez, psicólogos. Datos: www.padresonones.es 

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