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¿Los excesos de CARNAVAL pueden afectar tu relación?

Los celos, el abuso del alcohol y el desenfreno pueden causar serios problemas que deriven en el deterioro o fin de una relación

Riesgos en la fiesta

Riesgos en la fiesta Foto: Internet

La Razón / Érika Ibargüen Ayub.

00:00 / 07 de febrero de 2013

Si no controlas los tragos, las pasiones y el desenfreno, lo que se supone que sea una fiesta de alegría y diversión en pareja puede terminar en un verdadero drama, lleno de complicaciones. La clave para salir airosos y difrutar de esta celebración es la responsabilidad y el respeto.

Toda fiesta, más aún la carnavalera, que se extiende por varios días, puede dar lugar al inicio de problemas de pareja, sobre todo si hablamos de infidelidad. Esto se debe a que gran cantidad de personas consume bebidas alcohólicas y ya no razona, además de que activan la libido y transforman su conducta habitual.

“El alcohol inicialmente puede aumentar el deseo sexual, pero si se lo ingiere en grandes cantidades, lo inhibe. Las relaciones entre personas que están borrachas son más agresivas, violentas, sin protección, proclives a hacer comentarios equivocados, a cometer infidelidad. Además de que la respuesta sexual frecuentemente no es la esperada, puede que incluso no haya respuesta”, dice el sexólogo Wiston Uzín.

Los celos

Cuando el clima festivo se impone, es muy natural que los ánimos de las personas cambien y  vean a su pareja desde otra perspectiva. “Muchos hombres, cuando ven que su chica llama la atención con un vestido corto de caporal o se relaciona con el resto de los fraternos, sobre todo del sexo opuesto, sienten celos porque ven una faceta desconocida de sus novias”, cuenta el psicólogo Carlos Manrique F. “Por su parte, muchas chicas suelen ‘probar’ a sus novios usando ropa provocativa y coqueteando, para provocarles celos”.

Estas provocaciones están por demás, pues la pareja más bien debería cultivar la confianza y la unidad. “Jamás utilicen estos momentos para probar al otro, háganlo para reafirmarse y conocerse mejor como pareja. Se trata de momentos críticos en que la pareja debe unirse, no competir”, recomienda Manrique.

“En una fiesta familiar en casa de mi suegra bebimos tanto que acabé de la mano de mi cuñado y ésa fue la causa para que mi matrimonio termine”, cuenta Roxana (nombre ficticio). Todo puede pasar si las personas no actúan con responsabilidad. Si sientes que te estás poniendo mal, lo mejor será dejar de beber o, si ves que un amigo se acerca peligrosamente, retírate de la reunión con tu pareja.

Si tu novio se está poniendo agresivo o insoportable, discúlpate y vete a casa, o pídele a él que se calme y sácalo de ese ambiente.

Alcohol e infidelidad

La infidelidad está latente en espacios donde el alcohol reina. La psicóloga Daniela Leytón señala que la sexualidad no es solamente el acto sexual, y el acto sexual no sólo remite al efecto de dar placer. “La sexualidad debe ser entendida también como una forma de comunicación, de hecho una relación sexual afectiva es mucho más placentera que una relación sexual sin afecto”.

Por eso, es mejor conversar con la pareja antes de  asistir a cualquier reunión festiva para dejar en claro qué cosas o actitudes son las que les molestan en ocasiones como éstas.

El diálogo y la confianza son aspectos que deben trabajarse de forma permanente en la relación de pareja si se quiere potenciar el crecimiento personal, la madurez afectiva, alimentar la autoestima y propiciar una vida psicólogica sana. “Los efectos de una relación de pareja sana son muy enriquecedores para las dos personas involucradas que se animan a la gran experiencia de crecer juntos”, comenta Leytón.

Finalmente, dice que la alegría no debería ser una credencial para hacerse y hacer daño; más bien, la alegría puede ser una linda oportunidad para sembrar recuerdos que  les fortalezcan como individuos y en la relación de pareja.

“Es frecuente escuchar el concepto de ‘que si no hay bebida no va haber alegría’, algo completamente falso. Como prueba están los niños que se divierten sin límites y sin una gota de alcohol”, describe Uzín.

Por eso, en estas fiestas en que debería reinar la alegría, deberíamos preguntarnos, ¿cuán necesario es beber para ser personas más sociables, alegres y responsables de nuestros actos?, cuestiona el sexólogo.

Sin conciencia

Al tomar sin control perdemos la conciencia, nos desinhibimos y de repente nos vemos envueltos en una pelea o entablando intimidad irresponsable con algún desconocido.

Otras consecuencias

Las neumonías por dormirse sin abrigo son frecuentes, así como las relaciones sexuales accidentales o casuales sin protección. También son comunes los accidentes y las agresiones.

Alerta y cuidados

Si el alcohol entra en una fiesta íntima, la pareja debe coordinar el tipo y cantidad de bebida que se ingerirá en la velada. Si acuden a una fiesta social, no descuides tu vaso de bebida y no aceptes invitaciones.

Fuentes: Winston Uzín, sexólogo, Daniela Leytón, psicóloga, Carlos Manrique, psicólogo.

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