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Mi familia y amigos prefieren a mi pareja

Puede que tu pareja simplemente sea carismática o que realmente trate de opacarte. Como fuere, la solución está en hablar.

Mi familia y amigos prefieren a mi pareja.

Mi familia y amigos prefieren a mi pareja.

La Razón / Érika Ibargüen Ayub

00:00 / 30 de agosto de 2012

“Mi novia siempre termina acaparando la atención en cualquier escenario en el que estamos. Eso me molesta mucho porque siento que cada vez pierdo más a la gente que quiero”, protesta Raúl Castro (32), trabajador de una entidad financiera.

A veces sucede que la pareja tiene un gran magnetismo personal o mayor facilidad que uno para hacer amigos. Pero si sientes que tu pareja te está quitando intencionalmente el espacio que tienes con tu familia, tus amigos y hasta cuando vas con ella a reuniones con gente de tu trabajo, debes hablarle para marcar muy bien los límites, aconseja el psicólogo Óscar Urzagasti.

En el caso de los amigos, si bien es bueno que la pareja tenga un grupo en común para poder compartir juntos momentos agradables, también es muy importante tener espacios independientes con sus propias amistades, cada uno por su lado.

Cuando te des cuenta de que tu novia o novio sabe cómo ganarse a quienes te rodean, no lo tomes a mal ni te pongas susceptible; al contrario, esto te conviene porque podrás estar cómodo donde vayas y con quienes decidas reunirte. Eso sí, que esta conducta no se te escape de las manos hasta lograr desplazarte. Para todo hay límites y tú debes marcarlos en el momento preciso sin necesidad de lastimar a tu pareja. Por ejemplo, cuando llevas a tu novio a casa y tanto tus padres como el resto de tus parientes empiezan a tratarlo con demasiadas atenciones y te dejan a ti en segundo plano, analiza el porqué de este comportamiento.

El especialista aclara que cada caso es único. Puede que sea una familia de sólo mujeres y tanto los padres como las hermanas empiecen a relacionarse con el muchacho de tal forma que, en algún momento, su presencia se les haga indispensable. “Puede que los padres tiendan a cubrir el espacio imaginario del hijo que nunca tuvieron y las hermanas piensen en el hermano que les hubiera encantado tener”, explica.

“Cuando peleo con mi novio, mi madre me dice: ‘¡Tienes un mal carácter’, ‘seguramente le dijiste algo que le molestó!’ o ‘¡qué le harías!’. Ella no pregunta por lo que pasó, simplemente saca sus conclusiones y cree que la culpable siempre soy yo”, dice Carla (22), universitaria.

Puede ocurrir también —dice Urzagasti— que en una familia muy conservadora y cerrada no permitan que ningún miembro de la familia salga de ese entorno. Entonces suelen tratar muy bien al novio o novia que ingresa a esta familia y lo “adoptan” de una manera muy fuerte para que se quede en casa y la hija no tenga que salir de ese núcleo familiar y más bien sea él quien ingrese.

“Es importante que la pareja presentada ante cualquier escenario, familiar o amistoso, tenga en cuenta que el respeto por quien la llevó está primero que nada”, dice Urzagasti.

A veces incluso pasa que, ante la ruptura de la relación, los amigos comunes que inicialmente eran de uno de los miembros le dan la espalda y terminan apoyando al otro. La psicóloga Mónica Soliz señala que muchas veces los amigos reaccionan así porque en realidad no son verdaderos amigos o porque se dejan llevar por el más fuerte, para no tener que consolar a quien está sufriendo y prefieren seguir pasándola bien con quien es indiferente.

“Por eso no es bueno compartir siempre el espacio de pareja con los amigos. Se debe aprender a diferenciar ambas cosas y darle prioridad a la relación de dos”, sugiere Soliz.

A veces las relaciones comunes de amigos se dan naturalmente en la universidad o el trabajo porque ambos miembros de la pareja frecuentan los mismos lugares. Esto puede generar vulnerabilidad y, cuando hay un conflicto grande, el sentimiento se expande en todo el grupo, teniendo éste una participación involuntaria e innecesaria, comenta Soliz.

Para evitar esos malos momentos, lo mejor es tener cierta independencia en las relaciones sociales y hasta de familia. En todo caso, sentir celos porque tus más allegados prefieran en determinado momento a tu pareja es algo normal, pues esta actitud te hace sentir invadido. “Por esto, la comunicación es muy importante para expresar lo que te molesta del otro”, aconseja Urzagasti.

Respetar los espacios

Si la persona que llama la atención eres tú, trata siempre de darle espacio a tu pareja y respetarla. Puedes tener mucho carisma, pero hay ámbitos en que la otra persona necesita destacar. Recuerda que una relación tiene el mismo objetivo, no es una competencia.

Sientes presión

Si sientes que tu familia te presiona porque tu novio ya no va tanto a tu casa, aclárales que como tú, también tiene su familia con quién compartir y que su lugar es otro, pues aún no han decidido vivir juntos para que tenga que estar las 24 horas donde tú estás.

Te hace competencia

Si pese a que le has hecho saber que te molesta que siempre trate de ganar protagonismo no cambia, es una mala señal. Estás a tiempo de separarla de tu vida, pues siempre estará buscando ser más importante que tú.

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