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La góndola, el primer paso para el autocuidado

Algunas reglas de conducta no solamente para tener un viaje placentero, sino para prevenir cualquier tipo de accidente en el recorrido.

Transporte escolar

Transporte escolar

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

00:00 / 02 de febrero de 2017

Las distancias entre las unidades educativas y las casas de algunos estudiantes hacen que los padres contraten el servicio de transporte escolar para trasladar a sus niños de la unidad educativa a la casa y viceversa, sea en buses o en los minibuses.

Para un viaje seguro existen normas del colegio, por una parte. Por otra, está la responsabilidad y el profesionalismo del conductor, y, finalmente, no menos importante, la buena conducta de los usuarios, sean niños o adolescentes. Así que aquí van algunas reglas de conducta no solamente para tener un viaje placentero, sino para prevenir cualquier tipo de accidente en el recorrido.

Las normas de tránsito para pasajeros indican no sacar las manos ni la cabeza por las ventanas del vehículo, usar el cinturón y compartir los asientos. Pero, cuando se trata de niños, hay aspectos psicológicos que se tienen que considerar, dice la psicóloga Eliana Aguilar, quien además comenta que en esa etapa los pequeños pasajeros están en proceso de aprender normas, tanto ciudadanas como escolares.

Por eso, “se les debe dar una educación basada en el código de conducción y en ciertos comportamientos que no incomoden al compañero del lado y mucho menos al chofer”. Es por ello que “tendría que haber personas que los estén atendiendo, más allá del conductor, porque él tiene una función distinta al cuidado de los niños”.

Asimismo, la psicóloga Tatiana Jáuregui coincide con esta sugerencia. “Aparte del conductor, se es bueno que en una góndola haya un maestro, o auxiliares ya que en las góndolas se juntan estudiantes de diferentes edades”.

En ese vehículo, de acuerdo con Jaúregui, el menor va a adquirir sus primeras herramientas independientes a la tutela de los padres, por lo que tiene que aprender a estar quieto como parte de su autocuidado y de su propia seguridad.

El psicopedagogo Pablo Aranda concuerda y recalca que ese ayudante debe ser alguien entendido en educación, que haga comprender a los estudiantes las normas del buen vivir entre todos: compartir asientos, cuidarlos; elegir adecuadamente el lenguaje a usar y el volumen de voz, compartir las reglas y aplicarlas.

En síntesis, lo que no deberían hacer los alumnos en un bus escolar, para Aranda, es incomodar al otro.

Para subir o bajar del colectivo.

Hay que esperar a que el bus se detenga completamente para subirse y bajarse, cualquier movimiento puede hacer que los estudiantes se caigan o sufran algún tipo de accidente.

Qué hacer cuando se entra al bus.

Una vez que se ingresa al autobús, hay que sentarse en el puesto asignado y no quedarse parado obstruyendo el paso u ocupando el puesto de otros estudiantes.

No jugar ni gritar en el ómnibus escolar.

Es muy importante que los estudiantes no jueguen y griten en el bus, pueden incomodar a los demás pasajeros y distraer al conductor, y eso puede causar un accidente.

Cuidar el bus.

Cada implemento del bus es para el bienestar y beneficio de los alumnos, los únicos perjudicados al dañarlos son ellos. Rayar y romper el vehículo es vandalismo.

Lo que se debe evitar.

Hay que evitar sacar los brazos o cualquier otra parte del cuerpo por las ventanas. También se no se debe comer y llevar cualquier tipo de objetos peligrosos en las manos. Fuente: emmblema.co

Fuentes: Eliana Aguilar (psicóloga / [email protected]),

Tatiana Jáuregui (psicóloga / [email protected]), Pablo Aranda (psicopedagogo / [email protected])

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