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Mi hijo es adicto al teléfono celular

Detecta a tiempo si su vínculo con el smartphone perjudica sus actividades y su contacto con las demás personas.

Mi hijo es adicto al teléfono celular. Foto:  www.caribbeannewsdigital.com

Mi hijo es adicto al teléfono celular. Foto: www.caribbeannewsdigital.com

La Razón (Edición Impresa) / Andrea Azcui A. / La Paz

00:00 / 11 de junio de 2015

Nomofobia.  ¿Habías escuchado antes este término? Pues proviene de la expresión anglosajona no mobile phone, que se puede traducir como “sin teléfono móvil”. La nomofobia, también llamada por algunos “enfermedad del siglo XXI”, es el miedo a estar desconectado o no acceder a un smartphone.

Aunque también la sufren los adultos, es más común en adolescentes y se caracteriza por sentimientos de incomodidad, ansiedad y nerviosismo si no se tiene a mano el teléfono celular.

“Cuando hablamos de fobia hablamos de un temor infundado hacia ciertas cosas, en este caso sería el miedo a perder ese algo; se trata de una dependencia al celular, son dos caras de la moneda que vienen siendo casi lo mismo pero de diferente forma”, explica el psicólogo Juan José Tórrez.

No solo es vivir dependiente del teléfono, sino la necesidad de estar siempre comunicado e informado a través del equipo, lo contrario produce cierta inseguridad. De hecho, todo lo que da placer puede ser adictivo, indica el experto.

El psicólogo Marcelo Pacheco refiere un estudio del Instituto Británico de Salud Social, que revela que 91% de los adolescentes encuestados han admitido que ven su móvil hasta 250 veces por día, y la mayoría sintió ansiedad y preocupación, además de síntomas corporales, cuando no estuvo cerca del equipo.

Al tratarse de adolescentes, recomienda Tórrez, es importante ver si el uso del aparato afecta al desarrollo de sus actividades y su relacionamiento personal con el resto. Si se teme algún problema, se debe acudir a un especialista, afirma.

En criterio de Pacheco, éste es un fenómeno cuya construcción teórica aún está en los cimientos, pero hay escalas e instrumentos que pueden ayudar a establecer cuánto se ha desarrollado. En todo caso, dice, no hay un tratamiento específico para este mal.

Culpa

Un ejercicio sugerido es controlar el sentimiento de culpa por no contestar a tiempo un mensaje o una llamada.

Apagarlo

Por la noche, el equipo debe ser apagado. El descanso consolida lo aprendido en el día y da energía para lidiar con el estrés.

Sin teléfono

Tómate unos minutos para el contacto personal, pasear con tu hijo sin el teléfono a cuestas.

Fuente:  Juan José Tórrez y Marcelo Pacheco (psicólogos).

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