Mía

Mi hijo es un coleccionista compulsivo

Si bien es una actividad positiva para los niños, también puede alimentar una obsesión.

Mi hijo es un coleccionista compulsivo. Foto: Internet

Mi hijo es un coleccionista compulsivo. Foto: Internet

La Razón / Érika Ibargüen Ayub / La Paz

00:00 / 27 de diciembre de 2012

“Mi hijo de 17 años tiene colecciones enteras de videojuegos, superhéroes y animé. En su habitación ya no hay espacio y ha optado por poner sus cosas en muebles del resto de la casa”, cuenta Ana María, de 35 años, propietaria de un café internet.

Mientras llenar álbumes con cromos o coleccionar objetos no sea una tendencia obsesiva, hasta el punto de desarrollar una patología, no es malo. Al contrario, ayuda muchas veces a desarrollar habilidades y actitudes positivas como la constancia, el orden, la paciencia o la memoria.

Depende mucho de qué tipo de objetos coleccione el hijo. “Si la intención es inofensiva, por ejemplo, si le gusta tener camisetas de fútbol de diferentes marcas y los papás se las regalan en Navidad o su cumpleaños, o si prefiere tener las poleras de los jugadores más famosos en el mundo, no es algo malo. No los daña si es con medida”, dice el psicólogo Guillermo Soria.

Sin embargo, si el niño o adolescente empieza a coleccionar celulares, juegos electrónicos como el Wii, Xbox, Playstation y otros objetos costosos, es algo que debe ser frenado. En ese caso, los padres de familia tienen mucho que ver, porque inicialmente son ellos los que suelen fomentar esa conducta. Lo que debes hacer es enseñarle el valor de las cosas, así como que existen objetos que pueden coleccionarse y que otros no.

De hecho, coleccionar objetos de forma obsesiva es un síntoma  grave y cuando el chico entra en la etapa de desesperación por conseguir el objeto —una muñeca específica, relojes, abanicos, figuritas, cajetillas de cigarrillo, dinosaurios, tanques, barcos, tajadores, lápices, figuras de acción u otros— puede llegar al punto de conseguir dinero de forma ilícita, vendiendo algunas cosas suyas o tuyas. Es entonces cuando necesita ayuda psicológica.

La excesiva publicidad de algunos juguetes o piezas de última tecnología —ya sea por Tv o internet— provoca que muchas personas que tienen una tendencia a sufrir un trastorno obsesivo compulsivo desarrollen más temprano esta patología.

“Si esta afición se cultiva de forma controlada, coleccionar objetos es beneficioso desde un punto de vista psicológico, ya que permite desarrollar habilidades y actitudes positivas para el individuo”, recomienda un reportaje sobre el tema en la página www.abc.es.

“El coleccionismo fomenta habilidades sociales, la disciplina y ayuda a los niños a comprender mejor la economía y el ahorro”, explica la psicóloga Marcia Mercado.

“Sin embargo, se debe vigilar de cerca para que esta afición no repercuta en el desarrollo de tu niño, como que deje de comer su merienda diaria para comprarse figuritas o que alguna vez saque dinero de tu cartera”. Por eso  es muy importante que tengas control sobre este proceder.

Rasgos

Puedes reconocer en tu hijo rasgos de personalidad obsesiva, como una excesiva necesidad de control, perfeccionismo o meticulosidad. Éstos son frecuentes en personas que coleccionan objetos, al principio sin darse cuenta, y que terminan luego en una obsesión.

Relaciones

Si tu hijo es tímido o introvertido, coleccionar objetos le permitirá fomentar las relaciones gracias al intercambio y contacto con otros chicos.

Conocimiento

Hay colecciones que son ilustrativas, por ejemplo las monedas de los distintos países. Así conocerá su valor, su nombre y comparará una con otra. Ésta es una práctica divertida, segura y educativa para ti y para tu hijo.

Fuentes: Guillermo Soria y Marcia Mercado, psicólogos, con datos de: www.abc.es/20100902/sociedad/coleccionables-201009021115.htm

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia