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Mi hijo es la papa partida de mi ex

Sé racional, diferencia los sentimientos y controla tus actitudes. Una cosa es tu hijo y otra, tu ex, aunque se parezcan

Mi hijo es la papa partida  de mi ex. Foto: Dreamstime

Mi hijo es la papa partida de mi ex. Foto: Dreamstime

La Razón / Érika Ibargüen A.

05:10 / 19 de septiembre de 2013

El color de ojos, el cabello, la piel, los gestos e incluso la inteligencia y carácter de tu hijo o hija dependerán de la aportación genética de sus padres, y en consecuencia también su mayor parecido físico con uno u otro.

Como fuera, en caso de que la relación esté disuelta debido a una mala experiencia, si tu niño o niña es la papa partida de tu ex o heredó su temperamento, debes aprender a separar las cosas y pensar que tu retoño nada tiene que ver con esto.

Muchas veces, las mamás o papás que terminaron por separarse ven en sus hijos la viva imagen del excónyuge y, si los recuerdos son dolorosos porque existió violencia, malos tratos u otras causas, suelen descargarse en este parecido, utilizando frases como “eres igual de torpe que tu padre” o “me miras como me miraba tu madre cuando me insultaba”. El psicólogo Óscar Urzagasti recomienda al padre afectado controlar sus impulsos, separar las cosas y pensar muy bien en lo que va a decir para no herir al niño, que no tiene la culpa de lo que está pasando.

En el supuesto de que tu hijo haya heredado una mala costumbre de su progenitor, lo que debes hacer primero es separar las cosas: una cosa es la actitud y otra es la persona. “Si por ejemplo grita y ordena sin pedir por favor, puedes decirle: ‘Tú eres un niño educado y gritar no va contigo’. Jamás le digas, ‘eres un autoritario y malcriado, igualito a tu padre’”, sugiere la psicóloga Sonia Gottret.

Urzagasti recuerda que antes de reaccionar es útil respirar hondo y contar hasta diez.

Odio obligado

Si tu vástago, sea niño, adolescente o joven,  decide mantenerse en contacto con tu expareja, no debes guardarle ningún rencor, pues está en todo su derecho. “Nunca pongas obstáculos entre ellos. La relación padre-hijo es única y no tiene nada que ver con tu pasado. Puedes detestar cuanto quieras a tu ex, pero no obligues a tu hijo a odiar a su padre, es ilógico y muy cruel. Los tuyos jamás deben cargar tus resentimientos”, afirma Carlos Vargas, psicólogo.

Esta actitud también puede producir que sientas celos de tu hijo. “Si recriminas a tu niña por pasarla bien con su padre o por hablarle con cariño, le estás enseñando que el amor es algo malo”, agrega.

En otro caso, si tu hijo te recuerda a su padre que murió y lo extrañas mucho, de igual manera trata de separar las cosas y supera el duelo. “Si todo el tiempo le estás diciendo, te amo porque te pareces a él o tienes sus ojos o su pelo, el niño crecerá confundido pensando en que lo quieres solamente porque te recuerda a su padre, que además será alguien con quien no podrá compararse, ya que está idealizado”, advierte Urzagasti.

Gottret insiste en que los padres deben aprender a diferenciar las relaciones con los hijos y la pareja. “Si el niño se parece a alguno de ellos o tiene un poco de ambos, lo más probable es que lo heredó o lo aprendió en el camino, con los ejemplos que sus padres le dieron”.

Superar la separación

Si la rabia que sientes por tu ex continúa y se manifiesta en el trato a tus hijos, es porque no lograste superar la separación con madurez. En ese caso, debes ser consciente de la situación, aunque sea difícil, y trata de darle la correcta dimensión a las cosas.

Si no lo consigues, busca ayuda profesional. “Un mediador ayudará a manejar adecuadamente este problema y evitará que se siga mellando la vida del menor”, asegura la psicóloga.

Si no consigues resolver este conflicto interno a tiempo, el niño estará adquiriendo el peso emocional de un rompimiento amoroso en el que no tuvo nada que ver y que, a la larga, podría traerle serias consecuencias, como el que se sienta culpable. “Los hijos van creciendo y en la adolescencia se vuelven rebeldes, más si tienen en mente que su madre le echó siempre en cara los defectos de su padre”, complementa Gottret.

Cuida tus actitudes

Si te separaste de tu pareja por infidelidad y tu niño viene a darte cariño y lo rechazas, diciéndole que cuando crezca de seguro será un cualquiera como su progenitor, lo único que conseguirás es que a futuro le cueste ser cariñoso porque creerá que ésta es una actitud de personas malas. Cuida tus palabras.

La ausencia

El duelo patológico (el que no se puede superar) afecta a las relaciones familiares. En esos casos pasa, por ejemplo, que la madre ve inconscientemente en el hijo un escape que le ayude a sobrellevar el dolor. Por eso duerme con él, lo abraza, lo mima y no quiere separarse de él; provocando confusión en el niño. Psicólogos: Sonia Gottret y  Óscar Urzagasti

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