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¿Tu hijo se pelea con la higiene?

Es normal que este problema se presente  entre los 12 y 14  años,  pero sólo debería durar unos ocho meses.

¿Tu hijo  se pelea con la higiene? Foto: Internet

¿Tu hijo se pelea con la higiene? Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 04 de abril de 2013

¿Notaste  que a tu hijo no le interesa su apariencia física, que cuando se saca el pantalón pareciera que éste se para solo por lo sucio que está, o que su polera pide a gritos un descanso? Pues se trata de la adolescencia y debes tenerle paciencia y hablarle con cuidado para no herir sus sentimientos.

“Desde los 12 años hasta los 14 o 15, más o menos, los chicos y chicas suelen descuidar un tanto su aseo personal y, por lo tanto, su apariencia física no es de las mejores”, explica la terapeuta familiar Elizabeth Ordóñez, quien aconseja a los padres ser muy comprensivos.

El problema es que a esa edad sus hormonas empiezan a funcionar de modo diferente a cuando eran niños, aunque no hay una edad definida con exactitud. “Sin embargo, esto les dura no más de ocho meses. En ese corto tiempo los chicos se ponen verdaderamente difíciles y es una lucha meterlos en la ducha”, continúa la especialista.

La psicóloga Fabiola Calderón coincide con Ordóñez cuando asegura que las hormonas de los niños que van entrando a la etapa de la adolescencia empiezan a cambiar. “Esa es la razón por la que no quieren entrar a darse un baño, pues no les gusta crecer ni tener cambios en su cuerpo y por eso evitan a toda costa mirarse o tocarse cuando se bañan”.

Cuando pasa esa etapa de los ocho meses —dice Ordóñez— sacarlos de la ducha es otra lucha, pues es como si empezaran su etapa de rebeldía y basta con que los papás den una orden para que ellos les contradigan. Como ya saben bañarse solos,  creen que también están en el derecho de determinar sus tiempos y muchos se quedan más de 20 o 30 minutos bajo la regadera.

Según Calderón, esta figura se ve más en los varones que en las mujeres porque ellas son más coquetas y les gusta escuchar que les digan lo rico que huele su perfume o lo lindo que está su cabello. “En cambio, los chicos no se fijan en esos detalles y son muy activos, así que hasta confunden sus propios olores”.

La pubertad coincide con un cambio físico notable. La falta de información sobre estos cambios ocasiona una fuerte dosis de angustia. Los padres deben explicar esta transformación antes de que se produzca. De esta forma el pequeño comprenderá mejor los cambios por los que está atravesando, que implican también la sudoración. “Si notas que tu hijo ya da señales de descuido de su persona cuando escuchas la ducha sólo una vez por semana, habla con él o con ella y explícale que no está bien que los malos olores trasciendan”, aconseja Ordóñez.

Dile además que hay formas muy sencillas de combatir ciertos olores: primero una ducha con jaboncillo y con champú de su agrado, y luego algo de talco y desodorante. “Será muy fácil, sólo depende de cómo logres convencerlo sin molestarlo”, agrega Calderón.

Sé firme

Debes ponerte fuerte y hacer respetar la orden que das sobre meterse a la ducha, pues no puede asistir al colegio con malos olores ni estar así en la casa. Podría ocurrir que algún compañero lo hiera llamándolo sucio o cochino, e incluso reciba una notificación de la escuela.

Limpieza

Cambia una vez por semana las sábanas y fundas de su cama, y también el pijama. Cómprale perfumes, talcos y jaboncillos de su prefe rencia.

Háblale con cariño

Nunca uses frases como “eres un cochino”, “hasta cuándo vas a estar tan sucio” o “me avergüenzas, no voy a llevarte porque hueles mal”. Lo mejor es que le hables y le hagas entender que se sentirá mejor si cuida   su aseo personal.

Texto: Érika Ibargüen Ayub. Fotos: nutridietic.blogspot.com; masciencia.es. Fuentes: Elizabeth Ordóñez, psicoterapeuta; y Fabiola Calderón, psicóloga.

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