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Mi hijo prefiere tener amigos mayores

Conviértete en el confidente de tu hijo sin dejar de ser autoridad, así sabrás lo que  hace con sus amigos y podrás guiarlo.

Diferencia de edades. Foto: Dreamstime.com

Diferencia de edades. Foto: Dreamstime.com

La Razón (Edición Impresa) / Érika Ibargüen.

00:02 / 30 de mayo de 2013

El hecho de que tu hijo o hija busque amistad con chicos o chicas mayores que él no debe conflictuarte, es posible que se sienta más maduro que los de su misma edad y que no esté cómodo con la charla, juegos o forma de actuar de ellos. Eso sí, no dejes de hacerle seguimiento para que esto no traspase los límites de lo correcto.

“Los chicos buscan naturalmente sentirse bien y regulan esta situación. Por ejemplo, en el pasado se permitía que los chicos salten al curso inmediato superior y, por tanto, se relacionaban con niños mayores que ellos”, explica el psicólogo Alexis Olivares, quien agrega que muchos niños lograban adecuarse a la edad de sus nuevos compañeros, por lo general un año mayores.

Dependiendo de la edad, un año más puede marcar una diferencia, sobre todo en los más pequeños, cuando se trata de avanzar lecciones en el colegio, pero no así cuando se disponen simplemente a jugar y divertirse.

En cambio, en la adolescencia, dos o tres años representan una profunda diferencia. “Un chico de 13 y otro de 15 o 16 piensan y actúan diferente al anterior; son más  maduros en lo sexual, cognitivo, social y afectivo”.

Pero a veces, los menores tratan de imitar la conducta del mayor, pese a que aún no están preparados por su edad y su desarrollo.

En todo caso, no puedes prohibirle a tu hijo menor que prefiera hacer grupo con chicos más grandes  que él, a no ser que compruebes que algo malo pasa. “Si ves que lo están influenciando para que beba, fume o haga cosas con las que no está de acuerdo, entonces habla con él y explícale que no está bien mantener una amistad con este tipo de personas y que, pese a todo, debe hacer prevalecer sus valores, aunque esto signifique excluirlo del grupo”, aconseja el experto.

Esta amistad podría traer también consecuencias buenas, por ejemplo, el hecho de que el menor aprenda a hacer las cosas positivas que hace el amigo mayor, como el realizar alguna compra importante para casa, aconsejar a los más chicos o desempeñar ciertas tareas con las que se sienta a gusto.

Para la psicóloga Tatiana Jáuregui, el involucrarse en la vida de un hijo es la obligación de cada padre interesado en su buena formación.

“Cuando un niño o un adolescente menor pretende entablar una amistad con alguien más grande, pareciera estar buscando algo que le falta y no consigue con los de su edad”, menciona.

Sin embargo, la psicóloga aclara que el hecho de que un niño se relacione con otro mayor porque es más maduro no es una regla general, puede tratarse más bien de un elemento de compensación. “En la medida en que no desfavorezca a su proceso de formación, no experimente manipulación por parte de los grandes, y no haya actitudes que lo coarten en su personalidad, no tiene nada de malo esa amistad”, dice Jáuregui.

Seguimiento

El seguimiento a tu hijo es muy importante, puede ocurrir que un chico de su edad lo esté incitando a hacer cosas que no debe, a diferencia de otro chico más grande que lo guía por el buen camino. Esta relación de amistad con edades diferentes es muy relativa.

Riesgos

A cierta edad, los chicos experimentan cosas nuevas: fumar, probar bebidas alcohólicas o sexo. Corresponde hablarles para que sepan que no están preparados para ello.

Adolescencia

Cuando los chicos despiertan a la adolescencia, adoptan cierto tipo de inclinaciones y es posible que sea presionado para seguir siendo parte del grupo. Los más grandes creen que pueden decidir sobre los menores.

Fuentes: Tatiana Jáuregui y Alexis Olivares psicólogos

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