Mía

Que tus hijos se tracen metas este 2015

Fijar objetivos les enseñará a trabajar arduamente cada día con la mente puesta en alcanzar su propósito

Una niña escribiendo sus deseos

Una niña escribiendo sus deseos Foto: http://www.bethestore.com/files/products/681/gallery/2197-mrwonderful_agenda-wonder_2014-92-editar5.jpgy https://blogs.ats.amherst.edu/periodico-espanol/files/2014/10/girl_writing.jpg

La Razón (Edición Impresa) / Andrea Azcui

00:00 / 01 de enero de 2015

Lograr  metas es una de las habilidades más importantes que una persona puede aprender, y cuanto más temprano lo haga más probabilidades tendrá de obtener resultados exitosos.

Puede que los padres establezcan objetivos para sus hijos basados en su propia experiencia, también puede que la decisión sea producto de un acuerdo conjunto (o sea padres e hijo), o que en algunos casos sea el hijo quien guíe el camino. 

El psicólogo Marcelo Pacheco  explica que existen dos tipos de metas: las de resultado y las de rendimiento. Las primeras tienen un indicador objetivo: una nota específica, una medalla, etc. Se juzgan sobre una base monopolar: o se ha logrado la meta o no. Están en función de la comparación con otras personas.

Las metas de rendimiento son aquéllas en las que el individuo se reta a sí mismo, no a otras personas. En estos casos existe un nivel de autodisciplina muy alto y de ética de trabajo que impulsa a la persona hacia la mejora verdadera, porque el rival es uno mismo. 

“Enséñale a tu hijo que no está obligado a triunfar en todo, a ser un ganador en absolutamente todos los aspectos de la vida, pero sí tiene un deber consigo mismo de ser mejor cada día” afirma el experto, que hace una serie de recomendaciones.

Una es incentivar las ejecuciones óptimas; tu hijo no tiene la obligación de ser el siguiente Maradona ni tu hija la siguiente Shakira. Sea la que sea su tarea (deporte, escuela u otra) aconséjale que pueda rendir al tope de sus posibilidades. Además exígele que resuelva problemas de dificultad creciente, siempre intentando dar aquello que realmente puede dar.

Genera una sensación de orgullo: el esfuerzo sin orgullo es como una pila que no da agua. No sirve de nada. El orgullo que genere en las etapas más tempranas le servirá en el trabajo, en la universidad y cuando alguien intente atropellarlo.

Establece la duración del esfuerzo por ciclos y mide la adherencia a la actividad por el nivel de compromiso que tu niño muestre.

Por su parte la psicóloga Mónica von Vacano se refiere a un asunto crucial: debemos enseñar a los niños a cumplir sus metas sin reprenderlos en caso de que se equivoquen.

“Es muy común que riñamos a nuestros hijos (por algo que no consiguieron hacer) sin enseñarles cómo deberían hacerlo, lo más aceptable, si se trata de niños es enseñarles las formas de lograr sus metas” reflexiona la profesional.

Aliento

Un aspecto clave es alentar al niño. Pero recuerda que su responsabilidad es progresar, no alcanzar la perfección.

Soporte

En el proceso deberá tomar decisiones. Apóyalo siempre que implique la continuación de la actividad que realiza.

Recompensa

Más que premios materiales es importante darle incentivos emocionales, compartir y alegrarte de sus logros.

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