Mía

El amor es un ejercicio de riesgo

El miedo puede estar avisando cuándo te estás metiendo en terrenos donde te sientes vulnerable o donde alguna cosa no funciona con claridad para ti.

Lanzarse o no al amor.

Lanzarse o no al amor.

La Razón (Edición Impresa) / Rubén García*

13:29 / 04 de junio de 2018

Así es, querida amiga…Y el enamoramiento es un ejercicio de alto riesgo, y ambos, a veces, pueden darte miedo. Recuerda que el miedo es una forma básica de protección. Por ejemplo, nos dan miedo los animales que sabemos que son venenosos; nos dan miedo las alturas porque nos podemos caer o nos da miedo el fuego porque nos quema. Sin ese miedo, la humanidad hubiera muerto hace siglos.

Ahora bien, hablemos en primera instancia del miedo que gira alrededor del amor en muchos planos. A veces puede ser un aliciente para el amor (o para el emparejamiento, que son cosas distintas), y otras veces puede ser un impedimento para el mismo.

El emparejamiento por miedo se da cuando a veces corres detrás de amores “raritos” por terror a estar sola, a sentirte abandonada o no tener un hombro en el que apoyarte; o cuando generas dependencias amorosas perversas por miedo, o mantienes relaciones tóxicas por el mismo motivo. Claro que todo esto, como ya vimos en anteriores columnas, no es amor, o al menos amor sano.

En otras ocasiones, el miedo puede estar avisando cuándo te estás metiendo en terrenos donde te sientes vulnerable o donde alguna cosa no funciona con claridad para ti. En este caso, es una advertencia de que algo va mal y es importante atenderlo.

A veces, lo que va mal está dentro de ti, a veces está en el otro y a veces, en el mundo. Cuando pensamos en amor, podemos verlo como algo abstracto o concreto; y en ese caso, el amor es un ejercicio de riesgo.

Tanto el amor como el enamoramiento, que tal vez sea la forma que tienes de él en mente y en este momento que lees esta columna, es un ejercicio de riesgo, porque como hemos visto, la sociedad se ha encargado de romantizarlo de maneras dañinas para el desarrollo personal; porque, querida mujer, te han enseñado a atenderlo por encima de atenderte a ti misma.

Todo el entorno legitima casi todo en nombre del amor, y esto está mal, muy mal. Un mundo donde el “miedo amoroso” no fuese necesario sería una maravilla; pero para ello hay que eliminar las condiciones que a veces provocan este miedo. Y eso tiene que ver con el machismo, con la violencia y otras cosas que a veces no dependen totalmente de ti, mujer.

No obstante, si haces bien la parte que te corresponde, manteniendo una correcta autoestima y autorrespeto, el riesgo se minimiza, aunque no se anula. Y esa, aunque parezca un contrasentido, es la parte humana del amor.

La incertidumbre de saber que cuando te abres al amor corres el riesgo de ser lastimada por aquella persona a quien confías tus secretos y sentimientos más íntimos. Pero, ten en cuenta que ese riesgo vale la pena; ya que no amar por temor a sufrir es equivalente a no vivir, por temor a morir.

Adelante mujer... Vive, ríe y ¡ama!

Recuerda...

❍ No todo lo que quieres es posible, ya que no todo está en tus manos

❍ Tienes la libertad de generar las condiciones para ‘tu’ libertad

❍ El amor maduro se basa en una interacción con límites

❍ Recuerda que el apego excesivo tiene que ver con una baja autoestima

❍ El autorrespeto separa lo que es aceptable o no para tu vida

❍ La autoconsistencia es la coherencia entre lo que piensas, sientes, dices y haces.

* Coach en Inteligencia Emocional-especialista en problemática de la mujer y de la pareja - www.superarse.net

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