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El juego es vital para los niños

Lamentablemente, muchos padres no tienen tiempo ni energía para jugar con sus hijos. Si este es tu caso, no te preocupes demasiado, pues según la especialista de lo que se trata es de la calidad, antes que de la cantidad.

Los juegos son procesos cognitivos relajados y personales

Los juegos son procesos cognitivos relajados y personales Foto: freepik

La Razón (Edición Impresa) / Paula Jordán y Claudia Cuarité

00:00 / 13 de enero de 2020

S i un niño no juega lo suficiente estará de mal humor e irritable. Y, a largo plazo,  las consecuencias pueden llegar incluso a problemas de relacionamiento social y laboral, afirma la psicóloga Cecilia Bandín.

“Niño que no juega se convierte en adulto que no trabaja”. Así lo cree el psicólogo y comediante Raúl Mamani, “porque cuando de niño no juegas lo que debes jugar, entonces no te gustará trabajar; en cambio, si tú juegas de niño ya habrás completado esa etapa y estarás listo para avanzar a la que siguiente”.

Los juegos son procesos cognitivos relajados y personales en los que importa más divertirse que adecuarse a la realidad objetiva. Los infantes aprenden a  conocer la vida jugando, he ahí su importancia.

“El juego es importante en los niños porque los ayuda a desarrollarse en todos los aspectos y también les enseña a manejar sus emociones y resolver conflictos”, enfatiza la psicóloga infantil Anneceline Requena.

“Los juegos en los niños ayudan a que logren identificarse y proyectarse… si el niño construye una torre con legos o algún otro elemento, él simbólicamente está utilizando eso para llegar a ese ideal y a ese imaginario de lo que quieren de adultos”, afirma Bandín.

Lamentablemente, muchos padres no tienen tiempo ni energía para jugar con sus hijos. Si este es tu caso, no te preocupes demasiado, pues según la especialista de lo que se trata es de la calidad, antes que de la cantidad.

“Por ejemplo, en el trayecto de casa a las clases de inglés, se puede  jugar a contar cuántos arboles ves o cuantos autos del mismo color pasan”, recomienda la especialista.

Un error que suelen cometer los padres es recargar a los pequeños con actividades académicas y extracurriculares. Pero lo adecuado es que el tiempo de juego sea “mayor a las horas académicas; por ejemplo, si pasa matemáticas dos horas, entonces lo ideal sería que juegue dos horas y media”, aconseja Bandín. Caso contrario, “el niño presentará conductas toscas y agresivas, parecerá que está más irritable y renegón”.

El juego debe ser algo que le plazca al menor, no a ti, “porque si al papá le gusta que juegue fútbol, pero el niño prefiere hacerlo con plastilina y el papá lo obliga al fútbol, pues ya no es un tiempo de juego para el pequeño, sino un deber, otro tiempo estresante y sin diversión”, explica Bandín.

“Los papás son útiles en los juegos cuando el niño precisa resolver algún tema, pero siempre dejando que sea el pequeño quien guíe más”, sugiere Requena, quien no aconseja darles tablets o celulares. “Ellos se desarrollan a través del juego explorando moviéndose y resolviendo situaciones”, explica.

Si el momento de juego era muy limitado durante la niñez, éste será considerado de excesivo valor durante la adultez. “Si tiene alguna reunión en medio de copas y la está pasando bien, no va a querer irse y comienzan las trasnochadas, porque tendrá el concepto de disfrutar ahora, ya que tal vez no se repita”, afirma Bandín.

A través del juego los niños aprenden a conocer sus límites y los de su entorno, desarrollan habilidades físicas e intelectuales y aprehenden el mundo que los rodea. Si quieres un hijo sano, reconoce la importancia del juego en su vida y alienta estos espacios lúdicos.

Con datos de: Cecilia Bandín (Psicóloga,

Tel.: 70126602), Anneceline Requena

(psicóloga infantil, Tel.: 77223543), ‘el juego,

su estudio y cómo abordarlo’ (ángeles redond0)

y https://www.youtube.com/watch?reload=9&v=9JlStaxlT8Y

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