Mía

¿Estás lista para una cirugía íntima?

Dispuesta al bisturí

Antes de decidir realizarte una operación de estética íntima, debes evaluar cuidadosamente tus motivos y cuál es el objetivo que persigue

Antes de decidir realizarte una operación de estética íntima, debes evaluar cuidadosamente tus motivos y cuál es el objetivo que persigue Foto: Archivo

La Razón / Jorge Soruco

00:00 / 26 de enero de 2012

¿Crees que estás preparada para operarte el pecho, la vagina u otra cirugía estética íntima? No es una respuesta fácil, ya que este tipo de decisiones puede ocultar trastornos psicológicos cuya solución no está en la mesa del quirófano. 

El estar lista para una intervención no significa necesariamente ser mayor de edad, ya que, según la psicóloga Tatiana Jáuregui, la madurez no está  ligada sólo con el tiempo vivido. Una señal de madurez sería el evaluar el porqué y para qué de la cirugía en cuestión.

“Antes de siquiera cotizar precios, la interesada debe preguntarse seriamente si en verdad necesita la intervención, qué causó su deseo y qué objetivo se busca”, dice Jáuregui.

Imagen y depresión

El problema es que, en este caso, las personas tienen la tendencia a engañarse y justificar de esta forma los deseos. Por ello es que, el también psicólogo Carlos Velásquez aconseja que las solicitantes se hagan antes una evaluación psicológica, ya que “muchas veces, esta disconformidad con el aspecto propio puede ser el síntoma de un  trastorno serio”.

Estos problemas pueden terminar en una depresión fuerte, cuya cura, cree la paciente, se halla en la operación. Sin embargo, ésta sólo es un parche que tapa temporalmente la dificultad. Al no recibir tratamiento para la dolencia principal (la depresión), la salud decaerá, especialmente si la interesada busca obtener un cuerpo que responda a los cánones de belleza actuales, por imposible que sea.

“Hay mujeres que buscan tener un cuerpo de supermodelo o de Barbie con la cirugía. Es algo imposible, además que atentan contra su salud al transformar el cuerpo de esta forma”, lamenta el cirujano estético Gabriel Portillo.

Además, existen factores estéticos y de salud que limitan el tamaño al que pueden llegar los senos. Como explica Portillo, el incremento de la talla del busto depende del tipo de cuerpo de la solicitante.

Un pecho muy grande en una mujer de constitución delgada o de baja estatura puede tener un aspecto discordante, contrario al que se busca. Además, puede causar problemas en otras partes sensibles del organismo, como la espalda.

Por otro lado, médicos como Johnny de la Riva y Gabriel Portillo rechazan trabajar con chicas menores de 18 años. “Todavía no son mujeres. Su cuerpo aún no ha terminado de desarrollarse y no se sabe hasta dónde crecerán los pechos de forma natural”, advierte De la Riva.

Por supuesto que existen excepciones. El doctor Tito Barzola menciona que puede darse el caso de pérdida de volumen, forma o seno completo a causa de alguna deficiencia hormonal, enfermedad o un accidente. En estos casos, la intervención no sólo es aceptable, sino que también puede ser necesaria para que la persona tenga una vida normal.

Jáuregui agrega que, en estos casos, la operación es importante para el bienestar emocional de la afectada, aunque advierte que la operación debe estar acompañada de un seguimiento psicológico.   

Lo mismo sucede con la vaginoplastia o rejuvenecimiento vaginal. La operación es necesaria en casos de incontinencia urinaria, causada por daños a la pared de la vagina.

La vaginoplastia es utilizada para que la mujer, especialmente aquella que tiene alrededor de 50 años, mejore su vida sexual o para embellecer el aspecto externo del órgano.

Pese a que trabaja en una zona muy sensible del organismo, la vaginoplastia tiene un postoperatorio sencillo, mucho más que la mamoplastia, la cual implica más riesgos.

Peligros de operación

El aumento del tamaño de los senos implica la introducción de un objeto extraño  en el cuerpo. Las prótesis pueden provocar el rechazo del organismo y generar infecciones e intoxicaciones. Lamentablemente, no hay forma que permita a los médicos prever si los implantes tendrán efectos negativos. Por ello, las beneficiadas deben seguir un estricto calendario de revisiones.

Antes de acceder a realizar una intervención, los galenos piden una serie de análisis de laboratorio para asegurarse de que la mujer puede someterse a este tratamiento.

Están excluidas las que porten marcapasos, tengan trastornos cardiacos o de otros órganos internos, como riñones, hígado y pulmones, así como quienes padecen de diabetes. En el campo psicológico existe el riesgo de que se cree adicción, debido a que, según Jáuregui, la paciente no está satisfecha con el resultado.

Adicciones

Hay mujeres que no están satisfechas con la operación y por eso se hacen varias para conseguir resultados y paulatinamente  cambian otras zonas del cuerpo.

Costos

El precio de la mamoplastia varía entre los $us 1.800 y 2.400, según la prótesis. Las sesiones de vaginoplastia están por los 400 dólares cada una.

Fuentes: Gabriel Portillo, Johnny De la Riva y Tito Barzola, cirujanos plásticos y Tatiana Jáuregui y Carlos Velásquez, psicólogos.  Con datos de: www.abc.es, www.wellnesskliniek.com, www.obtenerplacer.com.

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