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¿Están listos para un viaje de intercambio?

La sola intención de conocer otra cultura es un indicador de que tu hijo está listo para vivir una experiencia en el extranjero.

¿Están listos para un viaje de intercambio? Foto: fedu.ru.interpage

¿Están listos para un viaje de intercambio? Foto: fedu.ru.interpage

La Razón (Edición Impresa) / Andrea Azcui A. / La Paz

00:00 / 14 de agosto de 2014

Participar en un programa de intercambio puede ser una experiencia muy constructiva, con un impacto importante en el proyecto de vida de las personas. Estudios en psicología de la adolescencia indican que estas vivencias ayudan a desarrollar la resiliencia, capacidad de salir adelante a pesar de las dificultades, y la tolerancia. ¿Cómo saber si tu hijo y ustedes mismos como padres están listos para emprender esta aventura?

Para participar en el programa, los postulantes deben tener entre 15 y 17 años. Antes de tomar una decisión es necesario evaluar tres aspectos: la capacidad adaptativa del o la joven, la proactividad ante el cambio y la adherencia al seguimiento de reglas y rutinas, manifiesta el psicólogo Marcelo Pacheco, docente de la universidad Salesiana.

En Bolivia existen diversas entidades que gestionan intercambios culturales, una de ellas es AFS, que ofrece diversas opciones de experiencias de aprendizaje intercultural, tanto para bolivianos como para extranjeros, a través de sus programas de envío y de recepción de estudiantes.

Es muy difícil saber con certeza el momento en el que los hijos están listos para este viaje, pero Pamela Terán, encargada de envíos de AFS, revela que el mejor indicador es el interés de los hijos por conocer otro país y/o cultura. Ahí empieza la motivación. A los padres les queda brindarles todo el apoyo necesario.

Si el interés por conocer otra cultura está latente, afirmaciones positivas —como: “Quiero que tengas esta experiencia que te beneficiará a futuro”, “quiero que aprendas más sobre el mundo, para que puedas ser incluso mejor de lo que eres”— ayudarán al joven a enfrentar el reto.

A muchos padres les aterra el descontrol que su hijo pueda tener al vivir lejos de casa. En este sentido, la imposición de límites casi siempre resulta ser mala idea porque desintegra el sistema adaptativo en crecimiento del adolescente. Los límites deben negociarse, asociando la regla al beneficio de su cumplimiento. Por ejemplo, averigua los permisos que le da la familia de intercambio y, si tu hijo no está de acuerdo, conmínale a adaptarse, que esto le servirá a futuro. Tampoco amenaces con comunicarte con la familia de destino ni con limitar la ayuda afectiva o económica, agrega Pacheco.

La tecnología comunicacional ha avanzado mucho, pero nada reemplazará el valor de una llamada telefónica. Antes que nada, reafirma tu compromiso de apoyar a tu hijo, explica. Terán, por su parte, recomienda que este contacto no sea muy constante, pues puede perjudicar el periodo de adaptación.

Familias

Una buena relación con la familia de destino puede repercutir en que la experiencia sea mucho más favorable para tu hijo y éste no se sienta desvalido.

Distancia

Mientras el o la joven esté de viaje, no juzgues las decisiones que tome ni opines sobre la gente que empieza a conocer. Deja que aprenda a desenvolverse.

Supervisión

Establezcan una frecuencia definida de contacto —como una vez por semana— que pueda ser mediada por la agencia o la familia de intercambio.

Fuente: Pamela Terán, (encargada de envíos de AFS) y Marcelo Pacheco (psicólogo 70536240)

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