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¿Eres una mamá machista?

Enséñale a tu hijo, a través de discursos neutros, que todos y todas tienen las mismas capacidades, siempre respetando las preferencias. Aliéntalo a expresar sus sentimientos y a ser cuidadoso con él, con la casa y con otros.

¿Eres una mamá  machista? Foto: Dreamstime

¿Eres una mamá machista? Foto: Dreamstime

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen. / La Paz

00:00 / 01 de octubre de 2015

En el último tiempo, autoridades,  medios de comunicación y la sociedad en su conjunto se han pronunciado sobre una problemática que preocupa: el incremento de casos de violencia en contra de las mujeres, las que resultan ser las más vulnerables.

La razón, en la mayoría de los casos, está relacionada con el machismo, la actitud sexista de pensar que el hombre es, por naturaleza, superior a la mujer. Pero, no solo los varones dan pie a este comportamiento erróneo, también algunas mujeres, quienes sostienen consciente o inconscientemente este flagelo. Esa mirada despectiva hacia la mujer puede comenzar con la forma de educar a los hijos pequeños, Por tanto,  es importante que reconozcas ciertas actitudes que tienes para descartar o confirmar si eres o no una mamá machista.

El psicólogo Carlos Velásquez sostiene que si eres una madre que le dice a su niño varón,  “no llores porque eso es cosa de mujeres”, o a su niña que ¡no trepe el árbol, porque eso solo lo hacen los niños!, entonces, eres machista. “Antes de darle una orden o hacerle llegar algún mensaje a tu hijo, debes analizar y reconocer si tienes alguna preferencia por determinado género (hombre o mujer)”, enfatiza el especialista.

Velásquez aconseja hacerse una autoevaluación y reconocer primero si consideras que hay conductas y/o privilegios exclusivos para el hombre y para la mujer. “Desde ese punto de vista debes cuidar los mensajes que das y así sustentarlos. Lo mejor es generar discursos neutros haciendo referencia a que todos y todas pueden hacer lo mismo, respetando sus preferencias”, sugiere.

Esto quiere decir que si tu hijo varón prefiere no entrar a la cocina, porque no se siente cómodo, respetes sus gustos. Aunque es bueno que lo invites a que cocine contigo y que le digas que seguro lo hará bien. O si tu hija quiere trepar a un árbol, la ayudes a subir, enseñándole a protegerse para no caer y  lastimarse. Pero, no cometas el error de decirle, “¡eso solo lo hacen los hombres!”, o “ pareces un marimacho”.

La activista del colectivo ‘28 de Septiembre’, Patricia Bráñez, señala que los padres de familia suelen hacer diferencias en la educación de sus niñas y de sus niños, induciendo y construyendo sus identidades de género de manera diferente. “Por ejemplo, evitan que los varones tengan responsabilidades dentro de la casa, con su persona, con sus cosas,  limpieza y otros, y los empujan a que todas sus actividades sean fuera del hogar”, dice.

En cambio, con la hija mujer, la actitud es diferente. Se le crea responsabilidades dentro de la casa, ayudando en la limpieza, cocina y otros cuando en realidad tanto la niña como el niño deberían tener las mismas responsabilidades y los mismos derechos, sin creer que estas tareas podrían influir prejuiciosamente en la identidad masculina o femenina.

A partir de ello, Velásquez insiste en que para educar sin equivocarte, lo fundamental es analizar tu propia conducta. ¿Qué haces como madre con respecto a eso y luego cómo actúas con tu hijo(a)?  “Ésa será la base de la educación que impartas dejando claro la igualdad de géneros y de lado, el feminismo o machismo”, explica el psicólogo.

Bráñez aconseja revertir esta actitud no solo en madres, sino también en los padres y crear una corresponsabilidad en los niños (as) en las actividades de la casa y fuera de ella. “Lo que vale es que los hijos (as) vean que esa corresponsabilidad está encarnada en sus dos padres”, comenta la activista.Los niños, al igual que las niñas, no se crían solos. Para formar a un hombre capaz de amar, respetar y ser amado, es necesario exigirte a ti misma y desarrollar en él, lo mejor que hay en ti.

  • Deja que llore

El hijo varón debe poder gritar de desesperación,  o llorar por miedo o dolor. Saber expresar sus sentimientos lo ayudará a que su crecimiento sea libre, a que aprenda a decir lo que siente y lo que quiere, lo que le gusta y disgusta. Si en algún momento le dices “los niños no lloran”, coartas su expresión.

  • Delicadeza

Muéstrale que a veces es necesario ser delicado con los niños pequeños, los animales, las flores y los sentimientos de los demás. Así evitará dañar a alguien física y psicológicamente.

  • Fortaleza

Enséñale que no es malo perder y que no siempre se puede ganar. Ayúdale a desarrollar hábitos positivos. Esta tarea no es exclusiva de la mamá, lo mejor es que la pareja aporte en la educación de los niños y, en el caso del varón, es interesante que él vea reflejada toda esta enseñanza en su padre para reforzar sus actitudes y su fortaleza.

  • Modales

Asegúrate de que pueda estar en contacto con personas que sean un buen ejemplo y entre ellos debes estar tú. Enséñale  buenos modales, a decir “gracias”, “por favor” y a sentir placer al ayudar a los demás, sobre todo a los más desvalidos; la solidaridad es un valor vital.

  • Dale amor

Dale mucho amor, bésalo y abrázalo en sus logros o cuando veas que está triste. Así él aprenderá a dar lo mismo en su vida adulta. Él sabrá que no importa ser varón o mujer para dar y recibir amor.

 Fuente: Carlos Velásquez, psicólogo y Patricia Bráñez, activista del colectivo ‘28 de Septiembre’.

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