Mía

Mi novia tiene la edad de mi hija

Para evitar  conflictos es vital que ellas sepan que su lugar en tu corazón no corre peligro.

Relaciones familiares. Foto: Internet

Relaciones familiares. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre

00:00 / 17 de enero de 2013

Juan Alberto fue padre a los 20 años. Hoy tiene 45 y su hija tiene 25; está divorciado de su primera esposa y tiene una estupenda relación con su primogénita.  Hace un par de meses, él comenzó un romance con una joven a la que conoció en su trabajo.

“Mi novia tiene 28 años y nuestra relación va muy bien, siento que me estoy enamorando. Sin embargo, aunque yo no me hago problema por la diferencia de edad, temo que al momento de presentársela a mi hija haya conflictos”, cuenta.

El encuentro entre dos mujeres contemporáneas, la una hija y la otra novia, ligadas por un hombre, desata la lucha de territorialidades entre ambas, explica la psicóloga Katia Oporto. “Hay una pelea con la hija porque ella es la que va a aprobar o no esta relación y a la pareja”.

Por otro lado, factores como el cuestionamiento  social a la diferencia de edades puede generar que  los hijos no vean con buenos ojos este romance. “Es posible que haya peleas entre la nueva novia y la hija; esta última puede cuestionar el tiempo que le va a dedicar su padre. Si es adolescente, también se preguntará si la novia es una mujer que merece a su padre o si se trata de una cazafortunas”, agrega  Oporto.  Las hijas reaccionan de esa forma porque tratan de proteger a su padre.

Para suavizar la situación, lo aconsejable es organizar encuentros, pero solamente cuando el idilio se torne en una relación seria. “Por ejemplo, se puede llevar adelante la reunión con la hija en un restaurante; en ese ambiente no va a salir volando un plato”, indica Oporto.

La psicóloga Tatiana Jáuregui aclara, por su parte, que las reacciones dependen mucho de  la relación que existe entre el progenitor y su hija para el éxito de la presentación. “El padre debe ir paulatinamente dando la información, respetando los espacios, escuchando la opinión de ellas más allá de la aceptación, para saber cómo observan esa relación. Las cosas no se deben forzar”.

La negociación

Ambas profesionales coinciden en que lo más importante es que las hijas sepan la seriedad e importancia que tiene esta nueva relación en la vida del padre. “Cuando se tiene un romance formal no se esconde, no se oculta ni se guarda; se lo demuestra”, dice Oporto.

Entonces, más allá de buscar la aceptación, el papá debe aprender a negociar y poner en claro que de ninguna forma la novia va a quitar los espacios que les corresponde a las hijas y menos alejarlas de él. También la novia merece su espacio y el protagonista debe ponerlo muy en claro.

“El padre puede negociar su felicidad con sus hijas y buscar un ambiente armónico para que la familia siga funcionando más allá de los nuevos roles”, explica Jáuregui.

El amor filial y de pareja pueden compatibilizarse, depende de ti.

Comparaciones

Lo último que debes permitir es que tu hija haga comparaciones entre su madre y tu actual novia. Hazle entender que se trata de dos personas distintas que han aparecido en momentos también diferentes de tu vida y que con cada una hay una relación muy especial.

Amor

Es clave que tus hijas sepan que el hecho de tener una pareja de edad similar a la suya no es malo y que, cuando hay amor, éste no tiene edad y puede afrontar las críticas.

Comunicación

Es muy importante la comunicación que tienes con tus hijas. Si existe una buena relación, será mucho más sencillo que ellas acepten que busques una pareja y quieras ser feliz al lado de otra mujer que no sea su madre.

Fuentes: Tatiana Jáuregui y Katia Oporto, psicólogas.

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