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Aprendizaje, deja que explore y que se concentre

Los niños son capaces de aprender muchas cosas por sí mismos, lo que representa la consecución de metas para ellos. Por ello es indispensable el apoyo de los padres: ser comprensivos, empáticos y pacientes es la mejor manera de ayudarles.

Aprendizaje en niños se basa en ña exploración de sus alrededores.

Aprendizaje en niños se basa en ña exploración de sus alrededores. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / José Luis Mariscal

10:30 / 30 de julio de 2018

Dejar que los bebés experimenten y que centren su atención sin distracciones son dos aspectos claves para su desarrollo físico, emocional y también intelectual.Esta adquisición de habilidades se nutre durante toda la infancia y mucha de la estimulación que reciben corresponde a las etapas prenatal, el periodo de lactancia y las primeras experiencias con su entorno.

Los niños son capaces de aprender muchas cosas por sí mismos, lo que representa la consecución de metas para ellos. Por ello es indispensable el apoyo de los padres: ser comprensivos, empáticos y pacientes es la mejor manera de ayudarles.

La formación de un niño no se reduce a la educación que recibirá en el ámbito escolar y académico, sino que es anterior, empieza con sus vivencias en la infancia, afirma Chossi Balanza, experta en desarrollo infantil y terapia del subconsciente. “Durante el primer año de vida, todo lo que el bebé escucha, ve y siente va a incidir en su capacidad de atención, concentración y, sobre todo, en los procesos de aprendizaje en el colegio”.

Un error común que cometen los padres es el sobreprotegerlos, cerrando las puertas a que experimenten con su entorno. “Hay que darles una oportunidad de que descubran por sí mismos. Por ejemplo, si el niño empieza a caminar y el adulto le agarra las manos le quita la opción de que practique su equilibrio”, dice Balanza. El simple acto de soltarlo, sin descuidarlo, ayuda a su desarrollo neuronal, lo que a largo plazo influirá en su proceso de aprendizaje y concentración.

Otro ejemplo que cita la especialista es el uso anticipado del andador. “Si el bebé se golpea con el marco de una puerta, la siguiente vez que camine por el mismo lugar sabrá que debe tener cuidado de no chocarse. Cuando usan andador no pueden aprender de esa experiencia, pues al momento de colisionar contra la pared u otro objeto no es su cuerpo el que lo hace, sino el aparato. Entonces no hay una referencia corporal”.

En cuanto a la concentración, es usual que los padres utilicen varios juguetes para estimular al bebé, pero no es lo ideal, ya que no se centran en explorar una sola cosa. Lo recomendable es elegir un juguete que le llame la atención y que no sea peligroso, para que pueda ser utilizado como objeto de concentración.

La sobreestimulación hace que su interés se disperse y a la larga, esto se convierte en un problema. Tampoco es recomendable desconcentrarlos abruptamente cuando están explorando algo, ya que esto les induce a soltar fácilmente la atención. Puede no parecer importante, pero a medida que crecen y les toca encarar la etapa escolar les será muy útil.

Sin concentración es prácticamente imposible aprender algo, por tanto ésta es imprescindible para el aprendizaje en todas las etapas de su vida.

Consejos a seguir

Filosofía Montessori

“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el de-sarrollo”, dice María Montessori. Cuando se ve a un niño jugando hay que pensar que para él más que un juego es un reto. Cuando logre completarlo habrá adquirido un nuevo aprendizaje y se sentirá satisfecho y capaz por haberlo conseguido por sí mismo.

No interrumpir

¿Por qué no debes interrumpir a un niño que está concentrado jugando o haciendo sus deberes? Muchas veces, los padres tienden a interrumpir a los bebés y a los niños con la intención de ayudarles o corregirles, pero a pesar de hacerlo con la mejor intención, se les quita atención y concentración, dos facultades importantes de desarrollar.

Sin juicios

La clave está en observar a los niños sin juzgarlos y ver cuándo empieza su periodo de concentración. Si el ambiente está adecuadamente preparado y adaptado, el niño no va a necesitar que le digas cómo se hace. Si se aprende a observar al hijo sin juicios, será muy fácil que se reconozca cuando algo realmente le atrae y empieza su periodo de concentración.

Cuándo interferir

Cuando un niño deambula de un lado para otro sin un interés concreto, cuando coge un material y comienza a tratarlo mal, cuando no se centra en nada concreto es momento de intervenir. Trata entonces de captar su atención para enfocarla en algo positivo. Canciones, poesías o jugar a las rimas hacen bien. Si la cosa se pone complicada, a veces, un cambio de escenario puede ser provechoso.

Fuentes: Chossi balanza (Experta en desarrollo infantil y terapia del subconsciente), Eresmamá.com (sitio web especializado en educación infantil).

Fotos: Internet

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