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La hipersexualización aleja la dulce infancia

¿Qué es la hipersexualización? Es cuando un niño o niña asume patrones y da valor (o le incitan a hacerlo) a temas que no corresponden a su edad, en particular a lo sexual, priorizando éste ante cualquier otro.

La niñez se aleja por la hipersexualización.

La niñez se aleja por la hipersexualización. Foto: Internet

La Razón (Edición Impresa) / José Luis Mariscal

15:28 / 09 de julio de 2018

La hipersexualización de los niños, en especial de las niñas, es una realidad evidente en el mundo. Pestañas postizas, ropa escotada, labios pintados y cabellos teñidos alejan la infancia de las pequeñas. Su atención está puesta en verse perfectas y no en jugar y ensuciarse.

Esta problemática supone erotizar no solo su imagen, sino sus expresiones y posturas de una manera precoz. La psicóloga María Inés Salazar dice que la sociedad encuentra “normal” —de tanto verlo— que una niña de cuatro a diez años adopte roles de adulto, pero no lo es. “Nos acostumbramos a ver niñas posando como modelos adultas de las revistas, con maquillaje y peinados producidos, en posturas que no acompañan a la edad que tienen. Estamos ante un problema grave de hipersexualización de la infancia”, alerta.

Y, ¿qué es la hipersexualización? Es cuando un niño o niña asume patrones y da valor (o le incitan a hacerlo) a temas que no corresponden a su edad, en particular a lo sexual, priorizando éste ante cualquier otro. Por ejemplo, en vez de preferir canciones infantiles bailan temas con letras para adultos, con movimientos sensuales y más.

Pedro Susz, presidente del Concejo Municipal y experto en temas socioculturales, explica que la hipersexualización de los infantes ha aumentado debido a las sociedades consumistas y que se nutre de la publicidad, la industria de la moda y la oferta mediática (series y programas), porque en éstas se ve a niños y niñas comportándose como adultos, en actitudes de coquetería y queriéndose ver atractivos para el sexo opuesto o midiendo el grado de su belleza.

“Hoy, los niños están expuestos a una avalancha de mensajes de contenido sexual, que se masifican por los medios de comunicación”, dice la psicóloga. La televisión ofrece escenas sexuales que muestran el cuerpo como objeto de éxito o aceptación; los videos musicales están plagados de imágenes y bailes sexis y eróticos”.

Susz afirma que son determinantes en esta problemática los propios padres de familia. Difícilmente una niña se hipersexualiza sin la aprobación de ellos y menos sin que la madre esté de acuerdo. “Por lo general es ella quien siente interés en que su hija se presente como princesa, tal vez por el orgullo de verla lucir más hermosa, quizá por hacer realidad un sueño frustrado o porque sencillamente anhela que siga sus pasos”.

Pero tanta sensualidad en una niña tiene serias consecuencias. Tanto Susz como Salazar coinciden en que los niños están expuestos a la superficialidad, pues su identidad personal toma como base la imagen o apariencia. A lo que viene la idea equivocada de los cánones de belleza impuestos.

Finalmente, una de los efectos más desfavorecedores es el derrumbamiento de su autoestima. “Debido a la construcción errada e hipersexualizada de cómo se debe ver, el pequeño e incluso un adolecente pueden sentirse excluidos o marginados del resto, lo que desemboca en frustraciones e incluso en trastornos alimenticios”, advierte Salazar.

El Concejo Municipal de La Paz aprobó la Ley Municipal Autonómica 294 de Prevención y Protección de la Identidad Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes, normativa que prohíbe los concursos de belleza para niñas, niños y adolescentes, además de eventos como fiestas folklóricas o acontecimientos privados en los que se identifique una posible sexualización precoz.

La ley también ejerce control sobre la publicidad y propaganda que vulnere la integridad sexual de los niños y adolescentes.

Acortar la infancia de un pequeño y hacerlo adulto antes de tiempo puede dejarle un sabor amargo en desmedro de lo que debería ser la etapa más dulce de la vida.

Algunas prevenciones

1. Controla y filtra los contenidos televisivos que ve tu hija o hijo. Recuerda que pueden influenciarlo.

2. No la vistas con ropa inapropiada como minifaldas, tops y tacones.

3. Un corte de cabello y algún ocasional peinado no le quitan su infancia, tampoco un disfraz o usar, como tú, cartera y tus tacones, pero si las visitas al salón y el vestuario producido son habituales la estás adelantando.

4. Cuida lo que ven al navegar en internet. Por ejemplo, los tutoriales de maquillajes para niñas.

5. Evita que vea y escuche videoclips y música con letras obscenas y que promuevan la violencia contra la mujer.

6. No aplaudas que imite bailes provocativos.

Fuentes: Pedro Susz (Presidente del Concejo Municipal de La Paz) y María Inés Salazar (Psicóloga experta en sexología)

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