Mía

Mi pareja me pone y me habla como

No todo el mundo aprecia un sobrenombre. Fíjate si a tu novio le molesta y dile si no te gusta cómo te llama.

Mi pareja me pone apodos y me habla como bebé. Foto: Dreamstime.

Mi pareja me pone apodos y me habla como bebé. Foto: Dreamstime.

La Razón (Edición Impresa) / Erika Ibargüen Ayub

00:03 / 09 de mayo de 2013

Gordo, Chinita, Bichito Flaca, Pastelito, Osita y un larguísimo etcétera de sobrenombres surgen en la intimidad para referirnos a nuestra media naranja. Algunos son divertidos, otros se refieren a su apariencia física; otros incluso son inventados y responden a un lenguaje creado por la pareja. Hay amantes que incluso se expresan como bebés y hacen pucheros. Todo esto conforma la parte lúdica de la relación, pero hay que ver si estos apodos y formas de hablar molestan o no a la otra persona y analizar cómo podemos actuar si este tema implica un conflicto.

Los expertos recomiendan hablar muy claro con tu pareja a fin de que sepa si el que te llame Tititita, Copito o Buñuelito te molesta y prefieres que te lo diga a solas, o simplemente esperas que te llame por tu nombre y no te haga pucheros ni diga palabras que no entiendes.

La psicóloga Pilar Manríquez señala que en muchos casos se trata de códigos que la pareja ha creado para comunicarse mejor y sentirse más unida. “Si no te gusta, te incomoda o avergüenza, es mejor que se lo digas con mucho tino para no causar un mal entendido, lastimarlo o hacerte ver como una persona insensible, indiferente o fría. Puede tener que ver también con la necesidad de proteger o ser protegido, la ausencia de cariño o la búsqueda de una figura materna o paterna, dependiendo del caso”.

A veces, cuando el varón trata a la mujer como Mami, Hija o Bebé, o ella le dice a él Papi, Hijito, es porque siente falta de cariño o busca una figura materna o paterna en la relación. “Cuando hay sentimientos más estables, en este caso con una pareja, las personas que en algún momento carecieron de afecto, suelen dejarse llevar por los sentimientos con facilidad y las palabras fluyen y fluyen”, explica la psicóloga Pilar Manríquez.

Lo que quieres decir

Para el psicólogo Óscar Urzagasti, los sobrenombres son ambivalentes, es decir, tienen dos significados. “El de la palabra como tal y el otro, el emocional. Si alguien te dice Gordita de cariño, no deja de hacer referencia al tema físico. Lo mismo pasa con Flaquita, Enanita, Negrita u otro similar. También puede significar que prefiere decirte así, con amor, a llamarte sólo por tu nombre”.

Sin embargo, debido a esta ambigüedad, el que escucha que es nombrado así no sabrá realmente si su pareja le puso el mote sólo por cariño o para manifestar alguna falencia física o para exagerar algún atributo visible que no se puede ocultar.A lo que hay que apuntar es a ser congruente con la palabra que escojamos para apodar o llamar a ese ser querido.

Si no te agrada, dilo

Algo en lo que coinciden tanto Urzagasti como Manríquez es que, en caso de que realmente te de-sagrade el sobrenombre que te puso tu pareja, se lo digas. “Esto hará que la otra persona busque otro tipo de adjetivo que no genere confusión, pero las cosas deben ser claras y habladas a tiempo”, recomienda Urzagasti.

En el mismo sentido, trata de no sacar conjeturas sobre el motivo por el que te llama así. “El problema está en suponer que si te llama Gordita, quizá sea porque en realidad estás más gorda de lo que él quisiera, o si te dice Negra se deba a que tenga algún problema con el tono de tu piel y no te lo haya dicho nunca. Es mejor que te quites esas dudas, las converses y pongas reglas y límites al respecto, esto para evitar distorsiones en la relación”, sugiere el especialista.

Manríquez propone que, si prefieres que use tu nombre y no un adjetivo, le digas que te encanta que te llame así, pero que prefieres que lo haga cuando están a solas y no delante de los amigos, porque luego ellos se burlan de ti. Trata el tema con tino para que no parezca un ataque, sino una reflexión.

Es mala idea “vengarte” usando un apodo que le resulte ofensivo para que “tome una cucharada de su propia medicina”. Sólo provocarás malos entendidos; lo mejor es conversar con claridad.

‘Ño me habes achí’

A mucha gente le molesta que le hablen con voz de bebé o usen palabras inventadas como Yuyu, Cuticuti o Wiwisito. “Por ejemplo, si se lo dices a alguien con estabilidad emocional madura, definida e independiente, puede que le choque escuchar que le llamen de manera extraña, y máximo aceptará que te refieras a él o ella como ‘mi amor’ o ‘mi vida’”, agrega Manríquez.

Si a ti te gusta hablar así, lo mejor es que pruebes de a poco con tu pareja y, si notas que le molesta, trata de bajar el tono.

También cuida el uso de este tipo de lenguaje en ciertos contextos. Trata de no hablar así frente a sus amigos o en el trabajo, donde podrías avergonzarlo. 

Teléfono

Ten cuidado con las llamadas telefónicas y los mensajes. Si le hablas en horas de oficina, piensa en que potenciales clientes pueden escuchar que le dices “¿Ontá mi bebé?”.

Recíproco

Mucha gente espera una retribución: si te llaman ‘Osita’ es porque necesitan oír algo similar de tu parte. Si no puedes expresarte igual, demuestra tu amor de otra manera.

Fuente: Pilar Manríquez y Óscar Urzagasti, psicólogos.

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