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El perdón, remedio a la infidelidad?

El indulto no implica necesariamente la reconciliación; éste es un proceso de dos, en tanto que el perdón es personal.

El perdón, remedio a la infidelidad? Foto: Dreamstime

El perdón, remedio a la infidelidad? Foto: Dreamstime

La Razón (Edición Impresa) / Andrea Azcui A. Beatriz Andrade D. / La Paz

00:00 / 01 de octubre de 2015

Un engaño  es siempre doloroso. Cuando  descubres la infidelidad seguro, en algún momento, vas a plantearte si debes seguir o no con la relación. El dolor, el enojo y el orgullo no te dejarán ver ninguna posibilidad de reconciliación y menos de perdón. Sin embargo, perdonar parece ser el único camino para restablecer tu relación y lo creas o no, también para seguir adelante aunque decidas dar todo por terminado.

Quien fue traicionado se siente herido y avergonzado y, la primera reacción es la separación o el divorcio. Sin embargo, esa ruptura no soluciona toda la situación, pues la aflicción y la rabia persisten “como un veneno que puede estar ahí por años y, en casos extremos, de por vida”, se lee en el portal psicoterapeutas.com.

Una primera reacción, lógica y humana, es la venganza. En ese afán, el herido sigue perdiendo su alegría y fuerza. “Sacar el veneno de tu cuerpo implica dejar de querer vengarte”, pues es solo un desahogo emocional, en el que puedes errar bajo la creencia de que tienes el derecho —por ejemplo— de impedir que tu pareja vea a sus hijos, hablar mal del infiel y del  tercero en la traición, armar escándalos o tomar otras acciones bajo la ley del talión, ojo por ojo…  Sin embargo la venganza no te conduce a nada.

El psicólogo y terapeuta colombiano Jaime Jaramillo dice en su obra, Te amo pero soy feliz sin ti, que donde está tu cabeza está tu corazón, y es cierto, toda tu energía está en ellos y no en ti.

Así que para volver a erguirte emocionalmente, céntrate en ti y “trabaja en liberarte de la carga afectiva y negativa sobre lo ocurrido. Ése es el pase al verdadero perdón”, indica la psicoterapeuta boliviana Rocío Calderón.

Pero, ¿qué es el perdón? En psicoterapeutas.com hay consenso en que perdonar es un cambio de conductas destructivas voluntarias dirigidas contra el que hace algún daño, por otras constructivas. En consecuencia, para perdonar es preciso comprometerse a cambiar con el otro y con uno mismo. Pero no implica necesariamente la reconciliación, sino que puede ser el camino para cerrar una historia sin resentimientos y en paz.

El psicólogo clínico Marcelo Pacheco recalca que para perdonar una infidelidad primero se debe pasar un periodo de reconstrucción personal, desde lo profesional hasta lo espiritual. “Una persona debe reconectarse consigo misma para lograr sentirse estable y considerar la viabilidad del perdón y trabajar en él. Del otro lado, el o la infiel debe decidir y evaluar, según su personalidad, si va o no a comprometerse y a trabajar en sí mismo para no volver a dañar a su pareja”.

Ambas partes deben poner mucho de sí y evitar caer en utilizar la infidelidad como arma de castigo de por vida o para generar conductas destructivas: “te perdonaré, pero tú debes hacer tal o cual cosa”, se lee en www.discoverymujer.com

 “Tiene que haber total apertura para hablar con la verdad. Ver los factores que provocaron la infidelidad, asumir la responsabilidad de uno y dejar en la pareja la suya”, dice Calderón.

El perdón no supone olvidar lo ocurrido, justificar la ofensa ni levantar la pena al ofensor sin que asuma las consecuencias de sus actos. Es darle la oportunidad para corregir su error y hacerse confiable. Pero, “el perdón tampoco contempla restaurar la relación con alguien que tiene muchas probabilidades de volver a hacer daño”, aclara Pacheco.

Según el psicólogo, perdonar no significa olvidar ni implica cobrar deudas afectivas en cuotas menores. Perdonar es decidir nuevamente volver a amar a pesar de lo ocurrido. Y si la relación no se restaura representa dejar el pasado atrás, sin rencores.

En todo caso, una relación puede volver a ser gratificante después de una infidelidad. Un estudio muestra que el 35% de parejas sobreviven a la infidelidad no sin antes pasar por estas fases: la fase de desbordes emocionales, en la que Pacheco describe la depresión ansiógena profunda. “Es decir, se intercalan episodios de tristeza y melancolía con euforia, rabia y hasta atracción sexual”.

En la fase dos comienza la reflexión sobre lo ocurrido. Entonces se revisan los acuerdos que tuvieron. Fíjate qué falló, ¿fue la comunicación, el cuidado del uno al otro, la rutina, faltó amor? Con esas respuestas, ambos deben asumir el compromiso y hacer un mayor esfuerzo para restablecer la unión.

Y la fase tres, que es la reconstrucción de la confianza, lo que implica volver a retomar la relación, reasegurar el compromiso, la exclusividad sexual, incrementar la comunicación, la paciencia y perdonar de corazón.

 Fuente: latam.discoverymujer.com; Rocío Calderón González (psicóloga clínica psicoterapeuta/ Av. 6 de Agosto y Cordero Edif. Mercurio of. 103); Marcelo Pacheco, (psicólogo clínico y docente de la Universidad Salesiana). Psicoterapeutas.com.

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