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Diez rituales del sexo

Se trata de la búsqueda del disfrute con todo el cuerpo, con cada poro, con cada caricia. No importa la penetración ni el orgasmo, sino el sentirse amado, deseado y respetado.

Se trata de la búsqueda del disfrute con todo el cuerpo, con cada poro, con cada caricia.

Se trata de la búsqueda del disfrute con todo el cuerpo, con cada poro, con cada caricia. Foto: Internet

La Razón

00:00 / 13 de septiembre de 2012

La rutina desgasta el deseo del sexo y del amor. Por esto se deben buscar nuevas formas para que la pareja se mantenga enamorada. El tantra ofrece importantes claves para cuidar la llama de la atracción, tanto para quienes recién se conocen como para aquellas personas que se sienten agobiadas por  su relación.

Empecemos por aclarar que el tantra es una práctica oriental basada en textos budistas e hindúes que invita a relajarse y a prolongar el encuentro sexual. Sus seguidores aseguran, por ejemplo, que “el orgasmo no es el final de la fiesta sino el principio de la celebración”.

Para practicar el sexo tántrico se debe manejar  las posturas, el estímulo de los sentidos, la sincronización de la respiración y la apertura de la capacidad orgásmica, amorosa y meditativa, según blogsdelagente.com/yogaymedicinaoriental.

Al respecto, el sexólogo boliviano Winston Uzin señala que el tantra nos ofrece importantes enseñanzas, como en la frase anteriormente citada. “Esta referencia es real: la relación de pareja no se resume a un coito, no somos 60 u 80 kilos de carne sin sentimiento”. Esto significa que después del orgasmo, el amor debe seguir siendo demostrado y no terminarlo con una inmediata siesta o con un “¿ya nos vamos?”.

Uzin considera que enamorarse es muy lindo, tanto como conquistar, sentir atracción mutua, una respuesta similar a lo que sentimos,  desear y ser deseados. “Todo este cortejo nos mostrará que lo último es la unión coital y si bien es mejor si se llega a un orgasmo, que no siempre es posible en los primeros encuentros, no es lo más importante”. A continuación diez rituales que se deben seguir para vivir una experiencia tan profunda.

1. El preparativo. Para comenzar debemos alistar el ambiente con temperatura agradable, música, sábanas suaves, aromas, bebidas y, sobre todo, privacidad. Debemos acondicionar nuestro cuerpo muy bien cuidado (limpio y depilado).

2. El contacto. Valora la mirada profunda, el tocarse y acariciarse y hasta el respirar el mismo aire el uno del otro, dejando de lado el sexo con penetración. Los ojos permiten percibir cuando nos rechazan o desean y dan aviso para dar el siguiente paso.

3. El cerebro. Es nuestro principal órgano sexual. Permite a los sentidos disfrutar de nuevas sensaciones, aventuras y creatividad sin límites. No dejes que la rutina venza a tu derecho de disfrutar del placer de vivir en pareja compartiendo nuevas posiciones, comunicando todo lo que te gusta o te disgusta.

4. Abstinencia. Haz el amor una vez al mes para acumular energía sexual. Según los practicantes, la abstinencia logra increíbles resultados. La idea es vivir una experiencia diferente en la cual el placer no esté enfocado en el orgasmo, sino en el disfrute de todos los sentidos.

5. Finalidad. El orgasmo no es de ninguna forma sinónimo de eyaculación, pues aleja al hombre del verdadero éxtasis sexual, según la tradición milenaria. El placer de disfrutar cada detalle de la compañía de una pareja permitirá que nuestros sentidos se solacen al ver, tocar, escuchar, sentir su aroma, admirar y besar saboreando para alimentarse de ese amor.

6. El beso del deseo. Es una posibilidad que consiste en recostarse uno junto al otro, mirarse a los ojos y besarse sin tocarse y siguiendo el ritmo de la respiración. Pueden ponerse muy juntos y mirarse fijamente y besarse la piel, poco a poco y sin apresurarse, hasta llegar a los genitales con dulzura.

7. Disfrutar con el cuerpo. Cada poro, cada caricia es importante. Se trata de desvincular el sexo de los genitales, disfrutar del cuerpo del compañero, sentir placer dando placer. No se quiere evitar el orgasmo, sino retrasarlo lo más posible, disfrutar del camino sin obsesionarse ni perseguir un final.8. Controla tus impulsos.  Entiende, armoniza y disfruta de la compañía y el ritmo de tu pareja. Deja de lado las pulsiones y aprende, practica y adecua tu conducta personal a la que surge entre los dos.

9. Explora. Las caricias y masajes muy lentos serán un paso importante para frenar los arrebatos de pasión. Exploren  sus cuerpos, excepto los pechos y genitales. Realicen movimientos largos, circulares y busquen el placer de hacer un masaje.

10. La mujer arriba. Ésta es la postura clásica de dominio. Ella se pone en cuclillas y el juego sigue. Los movimientos pueden ser lentos o vigorosos, la mujer puede detener el movimiento pélvico y dedicarse a usar los músculos internos de la vagina para apretar y acariciar el pene. El hombre está quieto, se relaja y deja que la mujer haga lo suyo. Cuando ambos logran llegar al orgasmo, habrán dejado atrás muchos bloqueos o karmas.

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