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Cómo ser una suegra amada

Muchas veces, la suegra se convierte en rival de la nuera, compite y hasta se genera una confusión de roles.

El papel de la suegra en un matrimonio.

El papel de la suegra en un matrimonio. Foto: laprensa.com.ni

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose

00:00 / 31 de agosto de 2017

Nunca pensaste que el momento en que tu ‘bebé’ volaría para formar su propio nido llegaría... Pero llegó. Ahora que va a contraer nupcias, ese paso te convierte automáticamente en suegra y tu forma de actuar te convertirá en una amiga de esa relación o en la mala de la historia.

Si optas por ser la del cuento puede que internamente sientas miedo, además de verte afectada por otros factores. “Es natural tratar de proteger a los hijos, pero también hay un elemento externo y es lo social, entorno cuyo modelo aún es patriarcal y protege, en ese sentido, más a los varones que a las mujeres”, diferencia el psicólogo Juan José Vargas.

Asimismo, la psicóloga Tatiana Jáuregui coincide en que en la idiosincrasia local están arraigadas cuestiones machistas. Por eso, muchas veces, la suegra se convierte en rival de la nuera, compite y hasta se genera una confusión de roles. “Se pretende que la nuera compense y satisfaga las expectativas de su pareja y de su madre; sea en atención y cuidados, y una relación de pareja no se trata de eso”, dice.

“La nuera no debe ocupar el lugar ni debe ejercer el rol de madre con su pareja, tampoco el yerno el de padre, ya que si esto ocurre se confunden todos, se crea desorden y nacen las rivalidades”, explica María de la Luz Krebes, facilitadora en Constelaciones Familiares.

Y qué pasa con la suegra de un hombre. Este vínculo, por lo general, es más fácil de construirse, aunque como en todo hay excepciones. “Depende de la cercanía que la madre tiene con su hija o si la ha acaparado emocionalmente. Si fuera este el caso, madre e hija estarán pendientes una de la otra y no hay espacio para el yerno. Entonces, ¿cómo ser una buena suegra?

Antes de la boda es importante poner límites, tanto del lado de la pareja, “que ya forman una nueva familia”, comenta Krebes, como del de la suegra. En los preparativos, Vargas sugiere a la madre del novio o de la novia dejar que vivan ese momento, valen las sugerencias, pero no las imposiciones.

Ese límite indica “hasta dónde, como madre y suegra, puede intervenir y qué relación tendrá con la pareja”.

Para Jáuregui, la clave está en emancipar al hijo, o hija; liberarlo de los   hábitos, costumbres y formas, para que en consenso con su pareja estructuren su relación y familia.

Durante la boda, la suegra debe dejar de lado las falsas expectativas del matrimonio perfecto, porque los problemas en la pareja estarán presentes, pero eso no quiere decir que les irá mal.

Una buena suegra, esa que todos aman, debe ser parte de la solución y no del problema, recalca Vargas. Y, según Jáuregui, otra clave está en la comunicación y que el relacionamiento con la nuera o el yerno sea en función de respeto, coherencia, transparencia, complicidad y sinceridad, sobre todo porque va a ser la pareja del hijo o hija.

Después de la boda, para Vargas, la madre no debe interferir en los problemas de la pareja, ya que están pasando por la etapa del ensayo y error, aunque eso no significa que no pueda dar un consejo desde su experiencia.

Ahora toca soltar a tu hijo o hija, y estar disponible cuando lo necesite y cuando te pida. Te lo agradecerá.

Fuentes: juan josé vargas (psicólogo / [email protected]), tatiana jáuregui (psicóloga / [email protected])

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