Reportaje

Bicentenario de la batalla de Santa Bárbara

La guerra de independencia en Santa Cruz de la Sierra se inició el 24 de septiembre de 1810, cuando el Cabildo de la ciudad depuso a las autoridades españolas y formó una Junta de Gobierno leal a Buenos Aires.

Soldados en uno de los frescos de la iglesia de San José de Chiquitos. Foto: Cedida por Paula Peña

Soldados en uno de los frescos de la iglesia de San José de Chiquitos. Foto: Cedida por Paula Peña

La Razón (Edición Impresa) / Paula Peña, historiadora

00:00 / 24 de septiembre de 2015

La guerra de independencia en Santa Cruz de la Sierra se inició el 24 de septiembre de 1810, cuando el Cabildo de la ciudad depuso a las autoridades españolas y formó una Junta de Gobierno leal a Buenos Aires.

Los años previos a 1810 fueron de levantamientos permanentes, los  chiriguanos se sublevaron contra las misiones franciscanas instaladas en la Cordillera, los moxeños se enfrentaron a los gobernadores militares y administradores de las antiguas misiones. En la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, las reformas borbónicas molestaron a los cruceños, que perdieron el rango de ciudad capital y los impuestos cobrados a la población indígena generaron rebeliones, que se concretaron en el levantamiento de agosto de 1809, en la que indios tributarios, negros libres y negros esclavos se levantaron, en la procesión de la Virgen de la Asunta.

La ruptura, se dio finalmente en septiembre de 1810, la sociedad se dividió entre patriotas y realistas, la guerra empezó. Durante 15 años, hasta la proclamación definitiva de la Independencia el 14 de febrero de 1825, la guerra enfrentó a unos y otros. Los pueblos indígenas fueron activos combatientes de uno y de otro bando.

En Santa Cruz de la Sierra, frontera del Imperio, se encontraban las milicias regulares, con nueve escuadrones de 50 hombres cada uno, armados y formados para la guerra, especialmente contra los avances portugueses.

Las misiones de Mojos y Chiquitos tenían sus milicias indígenas de flecheros que apoyaban al ejército cruceño y, en la Cordillera, se habían establecido dos fuertes militares, San Carlos de Saypurú y San Miguel de Membiray. Los territorios de Mojos, Chiquitos y Cordillera, estaban poblados exclusivamente por pueblos indígenas. Los dos primeros eran gobernaciones militares con presencia de sacerdotes seculares y en Cordillera se encontraban las misiones franciscanas, además de dos fuertes militares.

Las batallas más importantes que se dieron en territorio cruceño fueron: la de Florida, el 25 de mayo de 1814, en la que salió triunfante el ejército patriota bajo el mando conjunto de Ignacio Warnes y Álvarez de Arenales;  la de Santa Bárbara, el 7 de octubre de 1815, en la que el ejército patriota dirigido por Warnes derrotó a las tropas realistas, y garantizó todo ese territorio para la patria y, finalmente, la batalla del Pari, el 21 de noviembre de 1816, en la que Warnes fue derrotado por el general Francisco Xavier de Aguilera.

Este año, se celebra el bicentenario de la batalla de Santa Bárbara, que se libró a casi seiscientos kilómetros de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, y que significó la derrota realista en la frontera con el Imperio de Brasil. Es una contienda en la que participó el ejército patriota, formado entre otros batallones por los Pardos y Negros libres y el ejército realista apoyado por los indígenas chiquitanos de las antiguas misiones jesuitas.

 

SANTA BÁRBARA. Las fuerzas patriotas, dominaban Santa Cruz dese marzo de 1813, e intentaban recuperar los territorios ocupados por los realistas.

Ignacio Warnes, gobernador de Santa Cruz, derrotó a los realistas en la batalla de Florida y expulsó a los misioneros franciscanos, por considerarlos traidores a la causa ya que habían colaborado de cerca a los realistas derrotados. Una vez recuperada la Cordillera de los Chiriguanos, Ignacio Warnes decidió recuperar el territorio de Chiquitos, que estaba en manos realistas.

En agosto de 1815,  salieron las tropas patriotas de Santa Cruz de la Sierra hacia la misión de San José, iban tras los jefes realistas Udaeta, Altolaguirre y Becerra que estaban refugiados en San Rafael.

La marcha patriota fue larga y penosa, en el pueblo de San José tropas auxiliares indígenas se sumaron a los 2.000 efectivos patriotas, continuaron la marcha hacia San Rafael, pasando por los montes y caminos inundados, mientras que  los realistas envenenaban las pocas fuentes de agua, y espantaban al ganado vacuno para así cansar a los patriotas que quedaban sin agua ni alimento.

En una antigua estancia jesuita llamada Santa Bárbara, en el camino a San José, esperaban los realistas con cerca de 5.000 combatientes y 2.000 indígenas flecheros de la misión de Santa Ana. La batalla en términos numéricos favorecía a los realistas, pero los patriotas desarrollaron una estrategia envolvente y la caballería fue determinante para su triunfo.

Al día siguiente, Warnes ingresó a San Rafael, capital de  la provincia de Chiquitos, donde instaló su cuartel general, desde allí lanzó una proclama a los chiquitanos en la que les dice: “Ya no seréis esclavos de otros gobernantes, administradores i curas, ya desde ahora gozareis del fruto de vuestras fatigas i tareas, i seréis dueños de las producciones naturales de Vuestro País” y sugiere la vuelta de esos pueblos a la administración de los jesuitas, “esas lumbreras de la Iglesia, que a costa de su sangre y sus fatigas os sacaron de las tinieblas del gentilicio… ellos elevaran esta provincia al grado de prosperidad que la dejaron; os anunciarán que el amor de la Patria, de la libertad e independencia es una obligación de rigurosa justicia”. 

Con esta proclama, los chiquitanos se unen a la causa patriota y todo ese territorio quedará libre hasta la muerte de Warnes en 1816.

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