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Aprender a desaprender

La construcción colectiva inspira documenta14, la mayor exposición de arte contemporáneo del mundo.

Aprender a desaprender. Foto: letemps.ch

Aprender a desaprender. Foto: letemps.ch

La Razón (Edición Impresa) / Roxana Hartmann / Artista

00:00 / 25 de junio de 2017

La muestra documenta14 cumple con las expectativas y muestra lo mejor del arte contemporáneo, además de marcar la pauta para lo que viene. Se inauguró en abril por primera vez en otra ciudad que no es Kassel (Alemania): en la capital de Grecia, bajo el título Aprender de Atenas. Y continúa en su ciudad de origen, durante 100 días, como cada versión que se hace cada cinco años desde 1955. Cientos de miles de visitantes convergen para activar estos espacios y, en la mayoría de los casos,  ver superadas las expectativas que tenían antes de visitar la mayor exposición de arte contemporáneo del mundo. Porque caminar por documenta14 detona sin cesar un torrente de pensamientos y resoluciones.

En Kassel, lo primero que atrapa la atención, antes de pasar el ticket por el escáner de la entrada, es la cantidad y diversidad de personas que, con similar velocidad en su andar, buscan el mismo destino: La magnífica obra Partenón de libros, de la artista argentina Marta Minujín, que está en la Friedrichsplatz, donde podría señalarse el inicio del recorrido, aunque no hay un orden establecido. Es inevitable no caminar en medio de las columnas de esta versión del Partenón, que posee las mismas medidas que el original, ver la estructura llena de libros censurados y rodeados de plástico y observar el cielo como techo. Esto enfatiza el mensaje de que, a pesar de la prohibición o falta de libertad, el ser humano siempre encontró una manera de buscar salidas alternativas. La luz a través de la transparencia del plástico a diversas horas del día propone un viaje entre aquello que se ve a pesar de las barreras, aunque quede la duda sobre lo correcto de usar tanto material en una sola obra para hablar de democracia.

El Museo Fridericianum, que fue el primer edificio construido como museo público en el mundo, está en la misma plaza y ahora acoge obras del Museo de Arte contemporáneo de Atenas. Con su relación de espacios escribe un discurso de pertenencia y posesión, ya que por mucho tiempo se sostenía que Grecia no tenía voz en el arte contemporáneo.

Se siente un ambiente de intercambio y diálogo necesario. No solo entre la propuesta de documenta14 —dirigida esta vez por Adam Szymczyk— y el visitante, sino también entre todos los que articulan este momento en el instante único de estar aquí. Así, como en muchos ámbitos de la vida presente, hay una necesidad de encontrar respuestas, de volver a pensar y generar revolución y despertar la conciencia. No se sabe exactamente por dónde es el camino, pero sí se siente la urgencia de hacerlo. Esto se ha convertido en un sentir general: ¿Qué puede hacer el arte por este impostergable estado? documenta14 quiere ser activada por el visitante. Cada uno compone el coro de voces que dicen y recorren esta muestra como si se tratara de una melodía, encontrando armonía o disonancias en el trayecto que cada cual decide hacer. Se puede hacer una lectura sin importar el orden. Incluso los caminos entre una muestra y otra son descansos necesarios para seguir pensando —y seguramente seguir construyendo— sobre la idea de diálogo y así aportar a esta construcción colectiva.

En el espacio documenta Halle, muchas de las obras se leen a partir de la música. Es el caso del mexicano Guillermo Galindo, que presenta Fluchtzieleuropahavarieschallkörper, una obra hecha con elementos como restos de botes o tubos encontrados en ambas ciudades (Atenas y Kassel) que se convierten en instrumentos musicales que al sonar no solo lanzan notas, sino también sostienen la creencia mesoamericana de que los instrumentos eran talismanes para cruzar dos mundos; mundos que ahora son las fronteras entre países, como sostiene el artista. Los sonidos emitidos por estos instrumentos son sus propias voces, son objetos que cuentan lo que tienen que decir. Las piezas están colgadas del techo y como objetos estéticos son impresionantes por ellas mismas, pero se refuerzan aún más con la performance musical de Galindo y tres asistentes que dejan que estos instrumentos suenen y encuentren su rumbo en los presentes. Justo al frente de este edificio está la obra del artista de origen iraquí Hiwa K y la obra monumental When We Were Exhaling Images, una composición de 20 tubos amarillos que albergan diferentes ambientes y que también sugieren movimiento.

En medio del parque Karlsaue, frente al West Pavillon (Orangerie), donde también se celebran exhibiciones, se contemplan obras escultóricas que se descubren entre el verde y continúan con esta línea imaginaria que produce sonido. Frente a la Escuela de Arte hay una instalación sonora del artista Benjamin Patterson: When Elephants Fight, It Is the Frogs That Suffer. Hace un quiebre en la caminata con el croar de ranas para después descubrir la escultura en madera pintada de amarillo de Olaf Holzapfel, Trassen, que además de que invita a pisarla y habitarla, propicia con su forma un puente entre las diferentes maneras de ver y la simpleza que podría tener esta compleja situación. Esta obra está cerca de otra instalación, Ciudad abierta, de un colectivo chileno de artistas y poetas, probablemente porque Holzapfel realizó muchos proyectos en Chile. La insistencia en el diálogo se la siente en la disposición curatorial de los espacios.

Todo en documenta14 invita a pensar en la propuesta de Szymczyk: “Aprender a ver el mundo de nuevo sin prejuicios, desaprender y abandonar el condicionamiento cultural predominante que presupone la supremacía de Occidente”. Es una constante en el recorrido en Kassel encontrarse con el llamado a hacer, a reconocer que el arte está en movimiento y que todo se transforma y cobra cuerpo en donde se aloje. El discurso antineoliberal y la convocatoria a mirar más allá de convenciones raciales, geográficas, de género y jerarquías se nota en la sobriedad de la muestra como unidad.

En la Neue Galerie se exhibe una obra de la alemana María Eichhorn que es un estante vertical inmenso que contiene 40.000 libros de casas judías apropiados por la Biblioteca Estatal de Berlín en 1943. La posguerra tiene espacio en este edificio con varias manifestaciones. Entre muchas, una del mítico Beuys. El diálogo al que se hace tanta referencia es aún más contundente entre las obras que están en este lugar y todas las performances permanentes que aquí ocurren. Theo Eshetu, de Londres, y su grotesca instalación de video y sonido Atlas Fractured, envuelve todo el piso de abajo y no te deja libre de pensar en la unidad universal, aunque también en las posturas a veces absurdas que adoptamos las personas, en vez de ser y dejar ser. Aquí está también la obra propuesta por el colectivo The Society of Friends of Halit, que ha generado mucha controversia porque muestra los disparos que mataron a Halit Yozgat y que simbolizan la historia de la violencia racista que tanto persigue a Alemania.

El recorrer la historia y encontrar puntos coincidentes en diferentes partes del mundo que tienen que ver con la guerra y la destrucción de intimidades como sociedad y como individuos, hace de que el mensaje constante en Kassel sea el de participar como habitantes globales de un mundo en el que desparezcan la discriminación, la intolerancia y la falta de respeto hacia el otro.

Muchas obras destacan. Unas muy grandes, como la de Ibrahim Mahama, que cubrió la Torre de Torwache. Otras que no solo son grandes por el espacio físico que ocupan, sino también por el proceso al hacerlas, que se convierten en una obra en sí misma. Y otras resultan tan sutiles como la muestra de ilustraciones de Tom Seidmann-Freud.

La propuesta está en provocar un pensamiento de crecimiento por medio del cambio de posturas, de generación de discursos que traigan unidad. Pero discursos como resultado de acciones. Ya no se necesitan solo palabras sin vida, sino palabras con movimiento que puedan ser reutilizadas para gestar una realidad consciente en sus diferencias, pero con la apertura de encontrar en ellas la oportunidad de crear.

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