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Benjamín Chávez: ‘Siempre ha habido poetas importantes en Oruro y los sigue habiendo’

El escritor describe las letras orureñas y la influencia de la urbe en su obra.

Benjamín Chávez

Benjamín Chávez Foto: Álvaro Valero

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda

00:00 / 13 de febrero de 2019

En la tierra del folklore los poetas escriben y bailan. Si bien hay otros temas que influencian el quehacer literario de esta urbe, el Carnaval recorre los textos de gran parte de sus escritores desde mediados del siglo XX hasta las generaciones más recientes. Claro, con diferente intensidad y punto de vista, explica Benjamín Chávez, poeta que vivió, escribió y publicó en Oruro; autor de la antología de poesía orureña La música y el viento (2017) y de la compilación Letras orureñas (2016), junto a Carlos Condarco y Martín Zelaya. 

— ¿Cómo nació ‘Letras orureñas’?

— Es un libro que realizamos Carlos Condarco, Martín Zelaya y yo. Todos orureños. Nació como iniciativa de la Fundación Cultural Zofro que apoya, entre otras cosas, la publicación del suplemento cultural El Duende. En ese suplemento —por iniciativa del ya fallecido Alberto Guerra— se publicó una sección llamada precisamente Letras orureñas. Después, la fundación decidió reunir este material, para lo que fuimos convocados. El libro tiene dos partes: la primera es una ficha bibliográfica de los autores. Y la segunda, es una antología de 67 de los 124 que a su vez está dividida en dos: prosa y verso.

— ¿Cuál es su lectura de este material?

— Lo que pude ver es la gran riqueza de lo que se ha producido en Oruro a lo largo de los siglos XIX, XX y lo que va del XXI. En cuanto a la poesía es una muestra de que siempre ha habido poetas importantes en Oruro y los sigue habiendo. Tiempo después hice una antología de poesía orureña para la Fundación del Banco Central que se llama La música y el viento. Allí pude ver algunos elementos presentes a lo largo del tiempo en la poesía orureña, como el ámbito minero, por ejemplo. Hubo épocas en las que se hablaba más de eso, como la de Alberto Guerra, Héctor Borda Leaño, Jorge Calvimontes y Alcira Cardona Torrico, que publicaron desde 1950 hasta 1970. Después, esta temática pierde importancia y aparece otra, más mitológica, relacionada con el Carnaval, la Virgen el Socavón y los mitos, que estaban presentes en la generación anterior, pero aparecen con un nuevo lenguaje, una experiencia más urbana. Y luego, las generaciones posteriores, como la mía o los más jóvenes, hablan de cosas completamente urbanas. Ven a Oruro desde un punto de vista citadino.

En cuanto a la forma, hay una suerte de espíritu de época con algunos rasgos generales similares, pero todos tienen estilos personales, cada una de las voces tiene su propia impronta.

— En cuanto a los más jóvenes, ¿qué clase de trabajo con el lenguaje detecta?

— Diferente con respecto a las generaciones anteriores, pero también sabemos que cuando uno es joven tiende a llevarse el mundo por delante. Y las cosas que se escriben son así, irreverentes, arriesgadas, mucho juego de palabras, experimentación, sentido del humor. Y eso le trae frescura a la poesía y muestra que la tradición orureña sigue viva a pesar de que  ya no es la capital industrial pujante que alguna vez fue.

— ¿Está presente Oruro en su escritura?  ¿Cómo?

— Publiqué allí mi primer libro, en 1994, y el segundo, en 1999, también. Algunos aspectos de Oruro están presentes en lo que escribo. Por ejemplo, en mi tercer libro, Santo sin devoción (2000), aparecen algunos poemas que hablan del altiplano y también hay alguno que habla de la experiencia de bailar morenada.

—¿Qué experiencias generaron aquellos poemas?

— Los poemas sobre el altiplano, que son como cuatro, son imágenes visuales de viajes que he realizado, por esta zona que es muy grande, muy rica, llena de pueblos muy diversos. Y el poema que tengo sobre la morenada es una meditación sobre la experiencia interna que uno tiene al momento de bailar. Lo que trato de mostrar es que, a pesar del bullicio de afuera, de la festividad, los colores y la multitud, lo que se siente adentro es una profunda soledad que implica un intenso diálogo con uno mismo. Se titula Mitos de claustro.

Hay otros poetas que describen más la fiesta. Eduardo Nogales tiene un hermoso poema a Don Gumercindo Licidio, quien fue el fundador de la banda Pagador, Edwin Guzmán tiene un poema en el que habla de la morenada, pero también de la banda Poopó, de la danza, de la fiesta en general. Sergio Gareca, que ha bailado diablada, también escribió sobre eso. Y Héctor Borda tiene un grupo de poemas sobre el Carnaval, además de uno de los mejores poemas que se ha escrito en este país sobre este ámbito: Ch'alla para el pintor Humberto Jaime Osuna.

Perfil

Nombre: Benjamín Chávez

Nació en: Santa Cruz de la Sierra, 1971.

Poeta

El escritor boliviano publicó sus primeros libros, Prehistorias del androide (1994) y Con la misma tijera (1999), en Oruro. Después se trasladó a La Paz donde sigue escribiendo. En 2006 ganó el Premio Nacional de Poesía con Pequeña librería de viejo. 

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