Tendencias

Canciones para sobrevivir

La efusión de tinta provocada por la salida de Tempest en 2012 sólo fue superada por los alaridos mediáticos ante el Fin del Mundo. Un crítico tan atendible como Fernando Navarro, por ejemplo, dedicó un inacabable artículo a argumentar por qué Tempest no le parecía una obra maestra sino sólo un gran disco.

Patti Smith. En 2012 salió su disco ‘Banga’. Foto: smithpress

Patti Smith. En 2012 salió su disco ‘Banga’. Foto: smithpress

La Razón / Rubén Vargas - periodista

00:00 / 30 de diciembre de 2012

Cuánto tiempo deberá pasar antes de que podamos escuchar un nuevo disco de Bob Dylan sin la parafernalia que rodea cada lanzamiento? La respuesta, amiguito, está soplando en el viento.

La efusión de tinta provocada por la salida de Tempest en 2012 sólo fue superada por los alaridos mediáticos ante el Fin del Mundo. Un crítico tan atendible como Fernando Navarro, por ejemplo, dedicó un inacabable artículo a argumentar por qué Tempest no le parecía una obra maestra sino sólo un gran disco.

La obra maestra es una categoría ajena al setentón Dylan. Ninguna versión de sus canciones es definitiva, ninguna es una obra intocable hasta la eternidad. Son un registro que Dylan reinventa todo el tiempo mientras sigue en su Non Ending Tour. Clinton Hetylin —citado por Alex Ross en su magnífico Escucha esto— hace la siguiente comparación: mientras los   Beatles pasaron 129 días dando forma a Sgt. Pepper, Dylan necesitó sólo 90 días para hacer sus primeros 15 discos. Es decir, en promedio, sólo seis días por disco. Así no se hace, amiguito, una obra maestra.

Pero, ¿a quién le importa? Con Tempest el viejo Dylan sigue con la buena racha que empezó con Time out the Mind (2001). Tempest es un gran disco, por supuesto. Si quieren, llámenlo también una obra maestra; después de todo, nadie nos asegura que el Fin del Mundo se fue para siempre.

Si Dylan parece que se siente muy feliz por haber logrado, finalmente, esa voz de gato de callejón que tanto (y tan bien) cultiva, a Leonard Cohen, en cambio, parecería que nada le ha costado llegar a su voz actual: tan elegante, tan profunda, cortada en el terciopelo más oscuro. Sólo era cuestión de tiempo, sólo se trataba de cumplir 78 años y seguir cantando. Eso es lo que hace en Old Ideas (2012). Cantar y contar cómo mira las cosas del mundo desde una gran altura.

Una altura que incluso le permite mirarse a sí mismo, mover la cabeza y murmurar: “You, Leonard, lazzy bastard”. Y seguir cantando. No se quién —quizás Peter Sloterdijk— debería inventar una categoría para referirse a las deslumbrantes canciones que está haciendo el viejo Leonard Cohen: el cinismo zen.

Patti Smith nació el 30 de diciembre de 1946. Hoy cumple 66 años. Y no espera ningún regalo; pero este año ella hizo un gran regalo: su disco Banga. Es un regalo porque canción por canción es el disco de la gratitud. Gratitud de saber que el mundo está ahí y sigue girando, con vida y con muerte, con adioses y bienvenidas. “La vida —dice Patti Smith en el documental sobre su vida Dream of Life (2008)— es una aventura de nuestra propia creación, interceptada por el destino y por una serie de accidentes afortunados y desafortunados”. Banga es un disco para esos sobrevivientes. Un regalo para alguien que se tropezó con un abismo cuando creía que viajaba al Paraíso.    

En 2012 dejó, por lo menos, estos tres discos. Arropado por esa música es posible atravesar la época de lluvias.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia