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Chire Barrientos, un espíritu andino

El Museo Nacional de Arte presenta  una amplia muestra retrospectiva de la obra del pintor orureño

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Vargas - periodista

00:00 / 06 de julio de 2014

Moisés Chire Barrientos fue una figura visible en las artes plásticas de los años 60 y 70. Creó una versión propia del indigenismo que se nutrió con mucha soltura de diversas corrientes del arte contemporáneo y que fue muy aceptada. A esta aceptación contribuyó que él fue, junto con otros artistas, un impulsor de una feria dominical de arte que durante años se realizó en la plaza Humboldt del barrio La Florida.

 A sus 86 años, el pintor sigue activo y en estos días coincidieron dos importantes reconocimientos a su trayectoria. El jurado del Salón Municipal de Artes Plásticas Pedro Domingo Murillo le confirió el Premio Obra de Vida. Y, coincidentemente, el Museo Nacional de Arte, el miércoles 2, abrió una extensa muestra retrospectiva de su trabajo bajo el título Espíritu de los Andes.

 El jurado del Salón Municipal premió a Chire Barrientos porque considera que se trata de “una referencia fundamental en los orígenes del arte contemporáneo boliviano a mediados del siglo XX”. Y porque su obra “rescata elementos ancestrales con una presentación formal vinculada a las vanguardias, llegando a la abstracción”, según reza una comunicación de los organizadores.

Una valoración similar tiene Édgar Arandia Quiroga —director del Museo Nacional de Arte—, quien afirma: “Su visión de los mundos indígenas, su formación académica en el oficio pictórico y su espíritu creativo, lo convirtieron en el impulsor de un nuevo indigenismo, explosivo y de gran oficio en el manejo del color. Su éxito fue inmediato y su influencia en varios artistas jóvenes de entonces, lo convirtió en un maestro del color, capaz de dotarle al gris de una médula cromática inusual”.

Moisés Chire Barrientos nació el  28 de agosto de 1928 en Salinas de Garci Mendoza, provincia Ladislao Cabrera del  departamento de Oruro. Recibió su formación artística inicial en la ciudad de Oruro y luego se trasladó a La Paz donde estudió en la Academia de Bellas Artes Hernando Siles entre 1947 y 1952. En 1955 participó en la Bienal de Arte Moderno de Sao Paulo, Brasil.

Entre 1954 y 1957, Chire Barrientos trabajó junto al muralista Miguel Alandia Pantoja, de quien, precisamente, este 2014 se recuerda el centenario de su nacimiento. En 1964, ganó el  Primer Premio en Pintura del Salón Pedro Domingo Murillo.

Fátima Olivarez, curadora del Museo Nacional de Arte, recuerda un momento importante en la vida del artista. En la Academia de Bellas Artes fue alumno del arquitecto Hugo Almaraz —diseñador del Monumento a la Revolución que se levanta en la plaza Villarroel del barrio de Miraflores—. Éste un día preguntó a sus alumnos quién estaba dispuesto para asumir un trabajo. Chire —dice Olivarez— se ofreció inmediatamente.

El trabajo resultó ser el de jefe del Gabinete de Dibujo Técnico del Museo Nacional de Arqueología. “Esta labor le permitió realizar numerosos viajes a los sitios arqueológicos que le posibilitaron la valoración de las culturas prehispánicas. Por ello, en su obra está presente la iconografía tiwanakota con una armonía polícroma de ocres y grises”.

Arandia Quiroga también considera significativa esta experiencia de Chire Barrientos. “Su penetración en la morfología indígena y la textura textil —dice— le permitió redescubrir los importantes significados simbólicos y estéticos de las expresiones artísticas ancestrales”.

La exposición retrospectiva del Museo Nacional de Arte cubre distintos períodos de su trabajo creativo en diversas técnicas.  

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